El fotógrafo mendocino Cayetano Arcidiácono presentará su exposición “De todos los días” en la Alianza Francesa de Mendoza (Chile 1754), el 3 de agosto a partir de las 20.30. Será en el marco del Festival de la Luz que comienza en agosto en distintos puntos del país. Arcidiácono habla sobre su nueva muestra y además cuenta su particular manera de observar la realidad a través del lente de una cámara y, por qué no también, mediante un celular. En esta charla deja ver su versatilidad para adaptarse a los distintos momentos que han atravesado a la fotografía, y de qué manera sacó provecho de esa metamorfosis para afirmar un estilo que hoy lo caracteriza.

Entrevista: Fernando Carrizo
Foto de portada: Ser Shanti

Foto: Gentileza
Cayetano Arcidiácono.

Hablemos de la muestra que presenta en la Alianza Francesa

En realidad a mí me cuesta mucho poner nombres a las obras y a las muestras, nunca les pongo títulos. Así que el nombre de la exposición (De todos los días) me lo propusieron los organizadores del festival, en Buenos Aires. En la muestra va a haber pocas imágenes a color, casi todo será blanco y negro. Son todas fotografías nuevas, además por primera vez voy a hacer una exposición de imágenes donde todas las capturas han sido realizadas con celulares.

¿De qué manera llegó a utilizar el celular para fotografiar?

No fue algo premeditado, como fotógrafo nunca me ha gustado preparar, hacer proyectos, sino que me he ido encontrando con la fotografía, la fui tratando, me he alejado, me he acercado, de acuerdo a las situaciones, a cómo me he sentido. La vida misma me ha llevado. Empezar con el teléfono fue algo no pensado, pero me gustó, me dio buenos resultados. Y en cuanto a la calidad técnica es lo que menos me interesa, yo pienso que en la fotografía tiene que haber un plus, algo que te conecte a lo que vas a retratar. Hay imágenes que “dicen” de tal manera, que la técnica pasa a un segundo lugar. Mis imágenes son de cierto carácter intimista, entonces siento que he vuelto a mis comienzos con el uso del celular.

Foto: Cayetano Arcidiácono

¿Cómo vivió el paso de lo analógico a lo digital?

Cuando comencé con lo digital fue como una explosión, la posibilidad de imprimir, de trabajar en la computadora con programas que te permiten manejar aspectos que antes trabajaba en el laboratorio, fue una experiencia interesante.

Lo percibo como algo muy práctico, llevo más de 45 años en el laboratorio y por mi trabajo, ya que no vengo exclusivamente de la fotografía, yo tengo una carpintería, llegaba de trabajar y ya no me venían ganas de realizar todo el despliegue para el revelado. Con la fotografía digital me pasó exactamente lo mismo que en el cuarto oscuro, fueron muchos años de experimentar hasta crear un estilo personal, no buscándolo, ni volviéndome loco, sino que trato de hacer las fotos lo mejor que se pueda.

¿De qué manera se cruza la fotografía con su oficio de ebanista?

En la parte artística, los ebanistas trabajamos la madera de una manera muy amplia, es una tarea totalmente creativa. Con mi hijo Luciano, que trabaja conmigo, también nos dedicamos a la restauración de muebles antiguos. Aquí también está la autocrítica, en el momento de restaurar algo hay que ser consciente de lo que se está haciendo. Pensar, ver, analizar, a veces hacer dibujos, buscar las maderas adecuadas, asimilar los colores, tener en cuenta las vetas. Entonces hay mucho arte en nuestro trabajo, así es como lo aprendí y como se lo he transmitido a mi hijo.

Con la fotografía uno nunca para de aprender, en mi taller (de ebanista) pasa lo mismo, son los conocimientos que se han ido depositando durante tanto tiempo en el “casillero” y que en algún momento surgen. Es bueno que surjan bien y que uno los comparta, lograr afinidad con el cliente, así como lo tuvo mi padre con sus clientes y yo y mis hijos también, es algo que se ha continuado con el tiempo.

Foto: Cayetano Arcidiácono

¿Qué herramientas utiliza actualmente a la hora del retoque de las imágenes?

En lo digital puse en práctica mis conocimientos de laboratorio para utilizarlos en Photoshop. Me interesa rescatar una imagen y después, como hacía antiguamente en el laboratorio, trabajar con las temperaturas, contrastes, con los tiempos. Todas aquellas herramientas que permiten que la fotografía tenga determinado carácter. Pude comenzar a utilizar más el color también. Me gusta jugar con la luz, la fotografía es el arte de dibujar con luz, entonces juego con los volúmenes, darle ese toque que es totalmente personal. Lo digital me dio mucha practicidad y he logrado mantener mi estilo.

Según usted cuenta, su búsqueda no se centra en lograr una técnica brillante, a pesar de que varios halagan este aspecto suyo. Entonces, ¿cuál es su verdadera búsqueda?

Hacer las cosas bien. No soy de tener una orientación para la fotografía, de tipo protesta o naturaleza, por ejemplo. Siempre hay fotógrafos que se inclinan hacia una determinada línea. En mi caso, todo lo que se pueda fotografiar yo lo hago, lo acepto, sobre todo me gusta jugar mucho con la composición, jugar con los elementos que nos rodean, tengo muchas fotos tomadas en mi casa, en mi taller, en la calle, en la plaza. Pequeños elementos o rincones que pueden ser no tenidos en cuenta, cosas triviales, trato de darle una buena composición y el plus que uno aporta, no es cuestión de esperar que la cámara haga todo. En mi caso, por ejemplo, con la cámara apenas sé utilizar las funciones indispensables.

Foto: Cayetano Arcidiácono

Y de esos objetos triviales, ¿qué es lo que le llama la atención para inmortalizarlos?

Me llama la atención cómo los encuentro, son situaciones que no son comunes, en ese momento es algo que está tirado o apoyado que no dice nada, pero hay momentos en que depende la hora, en qué lugar se encuentre, el grado de inclinación, el grado de sombra, me produce cosas: ¡qué linda iluminación!, ¡qué buena sombra!

Tratar de ir un poquito más allá de lo que está servido. Cada foto que saco para mí es un apunte, como hacían los pintores antes. Eso sí, los objetos que encuentro por ahí no los modifico para la foto.

¿Cómo se arregla con la selección de las fotografías, a la hora de elegir las instantáneas luego de una salida? ¿Le cuesta desechar material o también trata de ser pragmático en ese aspecto?

En los momentos de selección para mí es muy importante la autocrítica y también ser abierto, escuchar lo que otras personas pueden decirte. Si te sentís el mejor, perdiste. Por eso, en mi caso, siempre siento que me falta algo en las fotos que hago, eso es algo muy consciente, está metido en mí. Siempre me junto con amigos para mostrarles las fotos.

 


 

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