En solo un mes EL OTRO registró tres casos de abusos de armas policiales contra ciudadanos desarmados. En julio pasado, un agente desenfundó su pistola reglamentaria para intimidar a una pareja que realizaba una protesta en la Municipalidad de Las Heras. Este fin de semana, dos festejos del Día del Niño –en Guaymallén y Godoy Cruz- fueron interrumpidos por disparos de postas de goma. Una madre con un perdigón en la espalda y un joven de 19 años impactado en la frente fueron algunas de las víctimas de operativos de seguridad en los que se violaron principios básicos de actuación policial. ¿En qué circunstancias un policía puede utilizar su arma reglamentaria? Te lo contamos en esta nota.

Listo para disparar

Este diario recibió en las últimas semanas material audiovisual de nuestros lectores con registros de escenas de represión donde se puede observar con claridad la arbitrariedad con que actúan las fuerzas de seguridad de Mendoza, poniendo innecesariamente en riesgo la integridad y la vida de las y los ciudadanos.

El 19 de julio, la policía de Mendoza detuvo violentamente a un trabajador que realizaba un reclamo de haberes, junto a su mujer, mediante una protesta en las puertas de la Municipalidad de Las Heras. “Me estaba dirigiendo hacia a mi casa cuando veo que un hombre estaba gritando desesperadamente que no le pagaban, no le estaban pagando no sé por qué, cuando un policía intentó llevárselo detenido”, relató a EL OTRO la mujer que documentó lo sucedido hasta que una oficial le quitó su celular.

Captura de video

El protagonista de la protesta fue reducido por cinco agentes y arrestado en un destacamento, en tanto que su esposa –quien se encontraba embarazada- fue arrojada al piso hasta inmovilizarla, lo que le provocó heridas y la necesidad de su traslado a un hospital para ser atendida.

En el registro audiovisual se ve cómo uno de los policías desenfunda su pistola, mientras agarra del cuello al trabajador que protestaba y a la vez forcejea con la pareja de este. La desproporción de fuerzas es evidente, en ningún momento se percibe que el hombre tomado de las rejas de la Municipalidad y su esposa pudieran representar algún riesgo para alguien, por lo que la posible utilización del arma de fuego por parte del agente de seguridad resultaba absolutamente innecesaria y riesgosa para los supuestos infractores y los transeúntes que se acercaron para exigir que no se violentara a la pareja.

A los tiros en el Día del Niño

El último sábado la policía reprimió con balas de goma mientras se desarrollaba el tradicional festejo del Día del Niño en el barrio Chavanne, localidad de Jesús Nazareno, departamento de Guaymallén.

Según los testimonios que recabó este diario, en horas de la tarde del sábado, mientras se desarrollaba la celebración comunitaria a la que asistieron alrededor de 350 niños y niñas, cuatro adultos bebían cerveza en el cordón de una de las calles del lugar, frente al negocio donde habían comprado la bebida, cuando fueron abordados por personal de seguridad, quienes les solicitaron sus documentos e iniciaron un procedimiento que derivó en la detención de Matías Maximiliano Godoy, Damián Camargo, Carlos Nahuel Osandon y Luis Flores.

Captura de video

En principio, estas personas habrían violado la prohibición de consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, establecida en el Código Contravencional, que en su artículo 94 fija sanción de multa desde doscientas (200) U.F. hasta quinientas (500) U.F. o arresto desde un (1) día hasta cinco (5) días, para los casos de reincidencia.

Sin embargo, con el pretexto de la “averiguación de antecedentes”, las cuatro personas fueron subidas al móvil policial para ser trasladadas a una comisaría. Todos los testimonios coinciden en señalar que ninguno de ellos estaba en estado de ebriedad, tampoco mostraron una conducta violenta con nadie.

Captura de video

La detención arbitraria generó reclamos de los vecinos que estaban en el lugar. “Todos las noches los llamamos porque hay robos, drogas y nadie viene, y ahora vienen por averiguación de antecedentes, es una vergüenza lo que hacen”, se quejó una de las mujeres que presenció los hechos. A ella se sumaron otros y la tensión verbal fue subiendo hasta que uno de los policías cargó un arma larga y luego la disparó al aire, en medio de decenas de niños.

Nafta al fuego

Foto: Gentileza.

La desproporcionada reacción del policía agravó la situación: se recrudecieron los insultos hacia los agentes, algunos empujones, vecinos comenzaron a arrojar piedras y, mientras mujeres trataban de persuadirlos que cesaran, nuevas detonaciones se produjeron, algunas al aire, otras directamente hacia las personas.

“Cuando comenzaron los tiros me puse para cubrir el cochecito de mi hijo y me pegó un balín en la espalda”, manifestó a EL OTRO una de las madres minutos después de los incidentes. Esa mujer no fue la única herida, al menos tres personas más recibieron municiones policiales en sus cuerpos.

 

“Estábamos tratando de ayudar a la policía para irse y me dispararon igual”, señaló un joven de 19 años en diálogo con este diario y brindó su relato de los hechos: “Largaron un primer escopetazo al cielo y ahí nomás uno a quemarropa delante de nosotros. Me pegaron en la cabeza, en la frente, y les pegaron también a mi hermano en la pierna, la panza y el cuello, y a otro chico más. Me retiré para atrás y ahí ya no me acuerdo de nada, porque quedé muy golpeado”.

Foto: Gentileza

 

Foto: Gentileza

El joven, quien pidió reserva de identidad porque “tengo mucho miedo de recibir represalias”, explicó a EL OTRO que se sintió sumamente decepcionado con la policía y con la fiscalía que no le tomó la denuncia. “La fiscal a cargo nos dijo que había un trasfondo político, es una vergüenza, soy un chico con 19 años y no me pueden decir eso, se creen que somos ignorantes”, se quejó y adelantó a este diario que esta semana se presentará con un abogado para realizar la presentación legal correspondiente.

Más fuego en Godoy Cruz

El sábado se registraron incidentes en el departamento de Godoy Cruz, en la Feria del Oeste, en otra celebración del Día del Niño. De acuerdo a lo denunciado por los organizadores, policías agredieron a un adolescente de 13 años.

Los hechos quedaron grabados en un video casero donde se observa que, al igual que en Guaymallén, los agentes utilizan sus armas largas para disparar sucesivos tiros al aire, poniendo en riesgo a quienes participaban del evento y agitando los ánimos caldeados en lugar de apaciguarlos.

¿En qué circunstancias un policía puede utilizar su arma reglamentaria?

Roberto Munives, Director General de Policías
Foto: Coco Yañez

Aunque parezca una obviedad decirlo, las y los agentes de seguridad deben actuar conforme a las normas constitucionales, legales y reglamentarias vigentes. Además deben priorizar tanto la razonabilidad como la prevención y disuasión del delito por sobre el uso de la violencia directa. Esto lo señala textualmente la ley provincial 6722, que “establece las normas generales que reglan el funcionamiento, la organización y los recursos humanos de las Policías de la Provincia de Mendoza”.

Esa norma dispone, entre los principios y procedimientos básicos de actuación, que los funcionarios policiales puedan “recurrir al uso de armas de fuego solamente en caso de legítima defensa propia o de terceros y/o situaciones de estado de necesidad en las que existiere peligro grave, inminente y actual para la vida de las personas, o para evitar la comisión de un delito que entrañare ese peligro…”.

Gianni Venier, ministro de Seguridad.
Foto: Coco Yañez

La ley ordena además que “cuando existiere riesgo de afectar la vida humana el policía deberá anteponer la preservación de ese bien jurídico al éxito de la actuación o al bien jurídico propiedad”.

Hasta ahora ninguna autoridad del Ministerio de Seguridad ha dado explicaciones oficiales sobre el accionar de la Policía de Mendoza en los tres hechos que incluimos en esta nota, pese a la palmaria falta de adecuación de los procedimientos a la legislación vigente.

A las armas las carga el gobierno con un discurso de mano dura e impunidad policial que, de seguir tentando a la suerte, terminará en una segura tragedia.

 

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