El triunfo obtenido por el gobierno provincial en las PASO  –lejano a la ventaja soñada- estrecha el margen de maniobra del gobernador hacia el 2019. Clausurada la aventura reeleccionista, la general de octubre determinará su futuro rol dentro del proyecto neoliberal.

Deshojando la margarita

Foto de archivo: Prensa Gob. Mza.

La lectura fina del escrutinio ratificó algo que en el festejo dominguero era intuición: la victoria lograda por el equipo de gobierno no se correspondió con las expectativas políticas que demandaba la coyuntura. No alcanzó ni para maquillar el plebiscito planteado por el primer mandatario, ni para fulminar al peronismo. Fue insuficiente para imaginar un incremento de la capacidad de fuego legislativo y, por ende, poder instalar la discusión por la reforma constitucional con reelección.

Por otro lado y paradójicamente, la conquista por menos de ocho puntos porcentuales en una de las provincias más importantes, pasó casi desapercibida en el escenario publicitario montado por el gobierno nacional. Mendoza fue una más entre las jurisdicciones que adhirieron al cambio. La nueva posverdad lanzada por Cambiemos colocó los triunfos conseguidos en Córdoba, San Luis, Entre Ríos, Santa Cruz y la CABA en la cumbre del triunfalismo, una vez transparentado el mamarracho institucional montado sobre los escrutinios en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe. Cuestión que refrenda la intención del socio mayor de Cambiemos de debilitar, hasta hacer invisible, la incidencia del radicalismo dentro de esta fuerza política moderna que acabará con todos los males.

Foto de archivo: Coco Yañez
Sanz, Cornejo y Macri

De hecho, durante la semana pasada trascendieron algunas molestias del gobierno nacional por la estrategia electoral que en definitiva Cornejo ejecutó en nuestra provincia. Eso de esconder al presidente y provincializar la elección bajo la figura del gobernador, no garpó o jugó en contra -refunfuñan donde atiende dios-.

Aun así, las secuelas de las PASO no fueron todas desfavorables para el oficialismo mendocino. Amén del triunfo, Cornejo tiene el panorama más claro a la hora de apretar algunas clavijas de aquí a octubre.

A partir de mañana empezaré a vivir…

Foto: Cristian Martínez

A pesar de ratificar el dominio sobre los grandes núcleos urbanos, se infiere que algo más pueden ofrecer los intendentes para la elección general. Muchos de ellos dormidos en los laureles de las bicisendas, el pavimento y las encuestas, estuvieron lejos de trasladar su imagen positiva a las urnas. Esta aseveración le cabe a todos los jefes comunales del gran Mendoza, a excepción del cacique blanco de Ciudad, Rodolfo Suárez. El caso de Tadeo García -delfín de Cornejo- en Godoy Cruz es elocuente. A fines de noviembre de 2015, cuando heredó la administración del gobernador, Tadeo fue electo con algo más de 75.000 votos, lo que le representó un 71,7 % en las preferencias del electorado. En las PASO recientes –con la salvedad de que esta fue una elección legislativa- los votos obtenidos por Cambiemos rondaron los 55.000, es decir, un 48,35%.

Otro dato por demás evidente que se desprende de esta primaria es que el descomunal despliegue publicitario, la consigna de la #RevolucionDeLoSencillo y la invectiva del orden de las cuentas, puede funcionar en ciertos segmentos de la sociedad, quizá los más urbanos y ligados a la economía de servicios. Para otros, más rurales y vinculados a las vapuleadas economías regionales, el gobierno deberá replantear su política y mensaje, cuando no sustituir a sus mensajeros.

Foto de archivo: Prensa Gob. Mza.

El saldo de esta primera gran encuesta que significan las PASO delimita por demás las aspiraciones de Cornejo. Si el escenario se repitiera en octubre, se materializaría la profecía autocumplida de los gobernadores de Mendoza: aquella que dice que gobiernan los primeros años y tras las elecciones de medio término pierden poder. Sin reelección, con una Legislatura más equilibrada y ninguneado por el proyecto nacional de Macri, no faltará mucho para que se lo empiece a imaginar como diputado nacional, conductor del radicalismo en las sombras, o presunto ministro en un hipotético gabinete nacional.