El gobierno de Nicolás Maduro Moros consiguió una mesa de diálogo con la oposición política que ha visto frustradas sus intentonas golpistas hasta hoy.

La Mesa de Unidad Democrática, con sus 18 partidos integrantes, ha fallado en sus intentos por imponer un referendo que pudiera deslegitimar las elecciones de 2013, en las que el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Nicolás Maduro, ganó con el 50,61% de los votos, frente al 49,12 de Henrique Capriles Radonsky.

Según encuestas de la semana pasada, más del 80 por ciento de las venezolanas y los venezolanos están de acuerdo con que tanto representantes del oficialismo como de la oposición canalicen sus diferencias en una mesa de diálogo.

La presidenta Dilma Rousseff y el presidente de Venezuela, Nicolás MaduroFoto: prensa gobierno
La presidenta Dilma Rousseff y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro

La desestabilización del gobierno democráticamente elegido ha transitado varios caminos pero el descontrol económico es y ha sido el más importante generador de malestar social, vale recordar que la inflación del 2015 osciló –tomando mediciones oficiales y no oficiales- entre 180 y 250 por ciento.

Al cierre de esta edición el presidente constitucional de Venezuela, tres de sus delegados, el secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba, y otros cuatro representantes de la oposición, se sentaron a la mesa en un museo en las afueras de Caracas, acompañados por enviados del Vaticano y de Unasur, como facilitadores de los acercamientos.

Se espera que el diálogo brinde un horizonte de consenso cercano que alivie la situación de violencia política, económica y social que las venezolanas y los venezolanos soportan a diario.

Apoyos al diálogo

Además de contar con el apoyo popular, el esquema de diálogo ha sido avalado internacionalmente por el expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero del Partido Socialista Español (PSOE), y los expresidentes de Panamá Martín Torrijos y de República Dominicana Leonel Fernández.

El Papa Francisco encomendó a Emil Paul Tscherrig, un cura suizo de 69 años y dilatada experiencia, para que en nombre del Vaticano acerque posiciones para la paz en Venezuela.

Golpes cercanos

El fantasma del golpe institucional desvela a muchas personas que recuerdan lo que sucedió en Brasil en agosto de 2016: Michel Temer asumiendo el poder luego de un “impeachment” a la presidenta Dilma Rousseff.

Cuatro años antes el Senado de Paraguay realizó un juicio “express” al presidente Fernando Lugo, destituyéndolo del cargo bajo el argumento que era responsable de los enfrentamientos entre campesinos y policías ocurridos en la localidad de Curuguaty, con un saldo de diecisiete muertos.

En 2009 los militares detuvieron al presidente José “Mel” Zelaya Rosales en Honduras y lo expulsaron a Costa Rica. Zelaya no retomó la presidencia y los golpistas impusieron a Roberto Micheletti Bain.

A estos golpes de Estado, deben sumarse los intentos en Haití en 2004, Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010.