Mendoza -

Un hombre mayor a punto de jubilarse lucha en la Argentina de 1998. La historia se develará en el teatro Julio Quintanilla hoy a las 21.30. EL OTRO entrevistó a la directora de la obra, Coca Concati.

Fotos: Coco Yañez

María José Concati, Coca, trabaja con Mau Funes desde 2012 o 2013. Empezaron en el ciclo cortodrama. Iniciaron el camino con Barrilete cósmico, un corto teatral que inspiró la Opereta Gauymallenina Suyai Campión, y continúa con El evangelio según Marcelo, Grotesco  Guaymallenino, que estrenan hoy.  Funes escribe con la colaboración de Coca y ella dirige con sus aportes. El eje es la identidad y la clave, la cercanía con el público.

La joven directora está a cargo de coordinar las acciones de un gran elenco que reúne a Oscar Ferreras, Laura Grenón, Ailín Lanzavechia, Juan Califano, Tomás Guiraldes y, el gran, Archi Zambrano, como Don Fuentes Chauca.

Con Suyai Campión, obra futbolera con casi 20 varones que cantaban y actuaban, les fue muy bien y en la sala circular del Centro cultural Julio Le Parc no quedó ningún asiento vacío. Incluso parte del decorado hizo las veces de platea para que las más de 250 personas pudieran presenciar la obra. El teatro Julio Quintanilla es hermoso pero un poco más pequeño.

¿Qué motivó esta elección?

El teatro Quintanilla es muy lindo y era lo que necesitábamos escénicamente para esta obra. En algún momento pedimos sala en el Le Parc pero no tuvimos la suerte de que nos asignaran una. De todas maneras como la obra transcurre en 1998 y, no sé de cuándo es el Quintanilla pero tiene más que ver con la obra. El Le Parc es más actual y con espacios muy amplios.

¿Cómo avanza la obra y cómo es la estructura?

La obra es aristotélica. Comienza, tiene un desarrollo y un final. El protagonista forma una banda con la que quiere ganarse la vida tocando en la calle. Tiene pocas probabilidades de que esto llegue a buen puerto y en un momento se encontrará con los dichos de Marcelo. En este grotesco intentamos llegarle al público, dejando de lado la concepción de la obra muy intelectual.

Me decías que tiene una ligazón con la anterior – Suyai– y con una que está en proceso…

Sí. Además de Los Mandamientos, Mau ya tiene escrita la última parte de la trilogía Guaymallenina que es una tragedia que se llama Santa Juana, en las inmediaciones del barrio Santa Ana, con los mismos ejes que las otras: amor, traición e identidad. Bueno, también con música en vivo, mucho humor y lenguaje popular.

Quizá llevan mucha gente al teatro porque están cerquita…

Es la idea. No separar la obra de arte y los conceptos artísticos de algo que tenga llegada a un público general. Estamos más acostumbrados al teatro más snob, o más de búsqueda… Nosotros buscamos que el que se vaya del teatro salga con una experiencia transformadora.

Venís dirigiendo a actores y actrices sin mucha experiencia en la profesión. ¿Cuáles han sido los resultados?

Es complicado porque tenés que intentar proveerle herramientas con una palabra y esto requiere mucha lucidez. La obra necesita una amplificación y una dinámica de comedia que hay que ensayarlas. Tanto en Suyai como con el Evangelio ensayamos una vez a la semana, cinco horas de un tirón. A veces eran dos de música y tres de puesta en escena pero podía variar.

Con Kevin lo charlamos y lo discutimos mucho para intentar que el laburo quedara lo mejor posible.

Nombraste a Kevin. ¿Quiénes te acompañan en el equipo?

Kevin Viñals me acompaña en estas y en otras propuestas como asistente de dirección, Ayelén Bonelli en escenografía y vestuarios, el texto de Mau Funes, los arreglos de Archi Zambrano y la producción del Colectivo Armando un Diego.

¿Cuentan con algún apoyo?

Sí, tuvimos mucha suerte en un concurso del Instituto Nacional del Teatro, que en parte ha hecho que este proyecto siga adelante.

¿Cómo están en estas horas?

Nerviosos por todo el trabajo que hemos puesto en esto pero tranquilos también. No es fácil encarar un grotesco por cuestiones técnicas, pero creo que podemos lograr esa máxima del grotesco que implica reír a las carcajadas en momentos de dolor o de miseria, o de ambas.

Esperamos que el público nos diga qué le parece la obra.