Este domingo 10 de noviembre de 15 a 21 hs. en el Centro Cultural Israelita (Maipú 252, Mendoza) se llevará a cabo la sexta edición de la Fanzifiera, la feria más grande de fanzines de la provincia, que en esta entrega cuenta con 60 feriantes. Para conversar acerca del fenómeno de estas publicaciones autogestivas a nivel local, EL OTRO entrevistó a Teke Della Penna, uno de los organizadores e historietista de nuestro diario.

Por Jo Thomatis / Fotos: Seba Heras

Con 60 propuestas editoriales autogestivas llega la Fanzifiera 6 este domingo. Teke Della Penna dialogó con EL OTRO y explicó por qué se creó este espacio de difusión cultural y encuentro.

¿Cómo nació la Fanzifiera?

Nació en El Living (centro cultural) hace casi dos años, por idea de Gonzalo Varas. En la primera edición éramos 10 feriantes, después se fueron sumando hasta que hoy ya somos 60. Esta feria crece como la inflación.

En el fanzine hay artistas que encontraron un formato para presentar sus cosas, su material. Acá no está el filtro de Zuckerberg que te dice que hay contenido inapropiado, el único filtro sos vos, mostrás lo que querés.

¿Por qué eligen el fanzine como forma de expresión y distribución de arte?

Básicamente por el hecho de que el material que uno puede producir como artista (ilustrador, fotógrafo, escritor, etc.) muchas veces se va acumulando y el fanzine es un lindo formato, barato para presentar todo ese material. No corrés con el filtro de ningún editor ni tenés que golpear puertas de editoriales.

¿El elegir el formato fanzine para editar tiene que ver con una posición política?

Inicialmente sí tiene que ver con una posición política, creo que es un 50% sí y un 50% no. Hay gente que lo usa simplemente como un recurso y otra gente que lo toma como una postura política de decir “este material es mío y yo lo muevo como quiera”, toda la cadena es autogestiva.

En el caso de la organización de la Fanzifiera sí tiene que ver con una posición política. Con Gonzalo Varas y Nazareno Bravo lo estamos haciendo todo a pulmón. Esta va a ser la feria número 6 y todo el trabajo corre por nuestras manos y la de gente que nos va a ayudar. Cumplimos con el do it yourself del punk. Ni siquiera cobramos el stand para los feriantes.

Corremos con números en rojo porque pagamos el alquiler del lugar, por eso insistimos con que nos den una mano comprando algo de comida o bebida ese mismo día a precios populares.

Frente a un alto nivel de consumo digital en esta era, el fanzine aparece como una ruptura material…

El fanzine es completamente distinto a los digital porque no es efímero. Uno en las redes puede publicar algo y nadie le da bola, esto el que lo compra es porque realmente quiere ver tu trabajo y apoyarte.

Además el fanzine no tiene filtro, tal vez lo digital te permite llegar a un montón de gente más rápidamente, pero de una forma efímera. Uno se esfuerza dibujando algo y te ponen likes que en realidad no sirven para nada. Esto es contacto humano, se lo comprás al que lo hace. Es comunicación y cercanía. El fanzine es luchar contra la idiosincrasia individualista del mendocino.

¿Se presentan solo fanzines locales?

En esta edición sí, solo hay una feriante proveniente de Buenos Aires. Queremos empezar a sumar el contacto con otros lugares cerca de Mendoza como San Juan, San Luis, Córdoba. Hay casi 50 ferias de fanzines y autoediciones alrededor de todo el país a lo largo del año.

¿Qué tipo de fanzines se van a poder adquirir?

A los feriantes los identifico en tres sectores: dibujantes, escritores y fotógrafos. Abundan también las publicaciones feministas y este año se suma una propuesta interesante que son personas que están transicionando de género y presentan sus propias publicaciones.

El único filtro que tiene la fanzifiera es frente al fascismo, es la única expresión que no permitimos.

¿Se hace difícil en tiempos de crisis producir fanzines?

El motor de esto son las ganas. Nadie hace tanta plata ni creo que tenga la idea de llenarse de plata sino más bien de mostrar su material y en lo posible no perder dinero. A veces se gana plata y se usa para reinvertir.

Claro que en esta época de crisis es difícil imprimir. En Mendoza ha habido un montón de proyectos autogestivos que mantuvieron un poco la cultura a flote de la manera que se pudo en estos cuatro años oscurantistas. Los fanzines no estuvieron ajenos a eso.

En la próxima Fanzifiera intentaremos tener un taller de edición a ver quién se suma del lado de imprenteros para abaratar costos, en Buenos Aires y Córdoba se hace. Parece que en Mendoza por una cuestión de idiosincrasia, seremos más difíciles, individualistas, pero no se hace y es algo lógico buscar cooperación, creo que no es tan difícil y se puede lograr.

 

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