Ricardo Montacuto agredió públicamente a un ciudadano en situación de calle. En su perfil de Twitter, el periodista se burló de una persona vulnerable que dormía en una vereda del microcentro mendocino. El posteo cargado de insensibilidad, odio y discriminación recibió una catarata de repudios que obligó al comunicador a borrarlo, aunque luego se victimizó. “Me voy a cuidar de los autoritarios”, dijo el agresor y militante “pro vida”.

“Soy su padre y les voy a explicar que piden para no trabajar”, dice en su estribillo “El imbécil”, la lúcida e irónica canción del gran León Gieco. Más o menos esas mismas palabras fueron expresadas ayer por Ricardo Montacuto, periodista de Mendoza Post y Radio Nihuil.

“Si alguien necesita cosechadores tratar aquí. España y Colón de Ciudad. Pero más tarde. Recién son las 8 AM”, escribió Montacuto en su cuenta de Twitter junto a una foto en la que se puede observar a una persona durmiendo entre dos frazadas sobre la vereda.

Valiéndose de sus conocimientos profesionales y de su amplia experiencia en la comunicación social, el irresponsable periodista buscó agitar algunos de los tantos prejuicios acerca de los y las personas en situación de indigencia, al tiempo que demostró una supina ignorancia sobre las características de la producción agrícola en nuestra provincia.

Prejuicios elementales

Foto de archivo: Coco Yañez

“Viven en la calle porque quieren”, “no trabajan porque son unos vagos”, son los mensajes que el comunicador social intentó propalar utilizando al ciudadano desvalido como objeto de su burla cobarde, sin empatizar mínimamente con la dignidad del ser humano acostado en el piso frente a sus ojos.

“Dicen que no hay trabajo pero nadie quiere ir a levantar la cosecha”, es otra de las valoraciones falaces que encerró Montacuto en su provocación. Resulta al menos curioso que el director periodístico de Mendoza Post desconozca la acuciante situación de los productores de los departamentos, donde precisamente lo que abunda no es el trabajo sino agricultores fundidos por la gravísima crisis económica que atraviesa el país.

Foto de archivo: Coco Yañez

Además, sin conocer el estado de salud del comprovinciano ni su preparación laboral, el periodista estima que el “haragán” es mano de obra barata para el campo. Una caricatura del pensamiento conservador del siglo XIX, de acuerdo con el cual los pobres, “los vagos y malentretenidos” debían tener una “papeleta de conchabo” -que los ponía bajo la tutela de un patrón- o ser expulsados a los fortines de la campaña militar para asesinar indígenas en favor de los terratenientes.

De acuerdo con testimonios recabados por EL OTRO, el hombre fotografiado por Montacuto (a quién llamaremos D. para resguardar su identidad) es un señor adulto mayor que padece importantes problemas de salud, entre ellos una fractura en uno de sus brazos que actualmente se encuentra enyesado. Lejos de ser una “amenaza” para la población, D. tiene muy buena relación con las y los vecinos de la zona, quienes permanentemente lo asisten y ayudan con ropa, alimentos y medicamentos que el Estado le niega. Además, D. realiza venta ambulante de manera ocasional cuando cuenta con productos para comercializar, a riesgo de ser penalizado por las autoridades municipales o detenido por la policía.

Miserable

Foto de archivo: Seba Heras
Foto: Seba Heras

Afortunadamente, el “chiste” del periodista recibió una creciente catarata de repudios en las redes sociales, de parte de personas individuales y organizaciones que abogan por la inclusión social y la promoción de los derechos humanos de los excluidos, que lo obligó a borrar el posteo.

La Fundación Puente Vincular emitió un comunicado en el que cuestionó el tuit del conductor de radio Nihuil: “Desconoce el Sr. Montacuto que la persona cuya foto publica sin su permiso, por cierto, es una persona en situación de calle. Tal vez desconoce la complejidad que implica esta situación, el impacto en la vida de las personas y la trayectoria de vida de quienes hoy se encuentran en ella. No sabe tampoco que esa persona en particular, cuyo nombre reservamos, a pesar de haberlo intentado varias veces (incluso con nuestro acompañamiento) el sistema de salud ha sabido expulsar una y otra vez”, señaló la organización.

Foto de archivo: Coco Yañez

“Es miserable la finalidad de la publicación, al tratar de ligar linealmente la pobreza con la vagancia y con la crisis del sector agrícola en la Provincia de Mendoza. Desconoce por ignorancia o por vaya a saber qué intereses, que tanto situaciones de vulneración de derechos, la pobreza y la situación de calle implican condicionamientos estructurales que van dejando poco margen para que desde el simple esfuerzo individual se pueda sobrellevar dicha situación. Simplifica de una manera espantosa y trata de instalar un mensaje al estilo ‘sueño americano’”, denunció Puente Vincular, al tiempo que expresó preocupación por el rol de comunicador social del autor de la indignante publicación.

La marca celeste de la gorra

Foto de archivo: Coco Yañez
Ricardo Montacuto.

Tres horas después del primer tuit, Montacuto eliminó su agresión. “Bueno… pido disculpas… mucha gente se ha ofendido con la foto de la situación de calle”, escribió en la red social. Sin embargo, lo que podría interpretarse como una rectificación terminó en otro tuit en tono de autovictimización: “No sabía que el pensamiento podía ser ofensivo. Ni que había policías del pensamiento en las redes sociales. Me voy a cuidar de los autoritarios. Gracias x avisar”, continuó en su provocación.

Durante el año pasado, Ricardo Montacuto encabezó a un pequeño grupo de periodistas opositores a la interrupción legal del embarazo (ILE). Por entonces, en una clara posición patriarcal, el varón leyó en las escalinatas de la Casa de Gobierno un documento en el cual reclamó continuar con la criminalización de mujeres en situación de vulnerabilidad.

Secundado por Gisela Campos y Laura Carbonari, el periodista de Mendoza Post se autoproclamó defensor de la vida por nacer y basó su rechazo al proyecto de la ley ILE en los derechos humanos y “motivaciones profundamente humanistas, éticas, y legales”.

Foto de archivo: Coco Yañez

Todo parece indicar que la ética y el humanismo de Montacuto perderían profundidad cuando juzga a personas pobres ya nacidas. Como el imbécil, en la canción de Gieco.

 

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