Horacio Ghilini, referente histórico del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), visitó Mendoza la semana pasada para –entre otras actividades- realizar una exposición abierta sobre la unidad del movimiento. EL OTRO entrevistó al profesor de filosofía y dirigente sindical para conocer su punto de vista sobre las políticas de Macri y el rol de Cornejo en el escenario nacional. El Ítem Aula, la educación privada y los principales reclamos de los docentes del sector, también fueron parte de la charla.

-EL OTRO: Desde diversos sectores se viene señalando al gobierno de Mauricio Macri como una gestión de claro corte neoliberal. ¿Cuál es tu opinión al respecto y cómo ves, en ese esquema, que está jugando el gobernador de Mendoza?

-Horacio Ghilini: El gobierno de Macri es claramente representación de una oligarquía neoliberal que retoma las líneas históricas antipopulares, que no tiene mayores resistencias en los gobiernos de las provincias. Hay una liga de gobernadores, en sentido negativo, que prioriza cómo resolver los problemas de “caja” con la nación, a través de arreglos en las deudas impositivas y posibilidad de obras públicas, pero esto no es más que un chantaje del gobierno nacional hacia las provincias.

A (Alfredo) Cornejo lo veo como un interesado en hacer los deberes bien con el poder central para poder consolidarse en su territorio. Lo de Mendoza es más papista que el Papa. En Mendoza hay convicción de una derecha neoliberal, en otras provincias hay un pragmatismo para subsistir ante la ola de este gobierno nacional.

La Argentina va ir a un desfalco económico, fundamentalmente porque la deuda externa es imparable y no se ve ninguna reactivación, y no van a prosperar las economías regionales. Me parece que las provincias están en una trampa y no veo todavía una liga de gobernadores que quiera generar un grito de autonomía del poder central.

 Ítem de pura cepa

Protesta de docentes mendocinos. Febrero de 2016.Foto: Coco Yañez
Protesta de docentes mendocinos. Febrero de 2016.

-EL OTRO: En educación, hay medidas de ajuste implementadas por el gobernador de Mendoza que aparecen como más extremas que las pensadas por el gobierno nacional. El caso de la imposición del Ítem Aula a los trabajadores de la educación pública y privada es quizá uno de esos ejemplos. ¿Creés que existe posibilidad de que se nacionalice?

-H.G.: No creo, aunque todo depende de la resistencia de los trabajadores en las distintas provincias.

El Ítem Aula es un producto netamente mendocino. Aquí el gobierno ha implementado este “globo de ensayo” que es un presentismo escondido en un nivel exagerado. Esto primero refleja un prejuicio sobre el tema educativo, ya que se ha comprobado que el ausentismo como gran problema de productividad no es tal y, segundo, resulta un chantaje al trabajador, a quien se lo obliga a asistir a clases aún cuando no esté en condiciones de salud, lo que también refleja un desprecio del gobierno por la calidad de la educación.

Lo que se necesita es un docente formado, que se forme en servicio, un docente que esté bien remunerado para que trasmita una calidad educativa. El Ítem Aula es sólo una presión.

Dinero público, gestión privada

Ghilini conoce muy bien sobre lo que significó la resistencia al neoliberalismo en el país. Fue uno de los fundadores –en los ´90- del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), ocupó en cuatro oportunidades la Secretaría General del SADOP y actualmente está a cargo de la Secretaría de Relaciones Institucionales de este sindicato de los docentes privados.

Le consultamos sobre las características particulares de la educación privada en la Argentina y acerca de la posibilidad de migraciones de alumnos de escuelas privadas a públicas, por falta de recursos familiares para pagar las cuotas. “El sistema educativo argentino es muy peculiar a nivel mundial, porque está subsidiada la educación privada en una proporción muy importante y de manera directa”, expresó el dirigente sindical y agregó: “en promedio, casi el 40% de la educación en el país es de gestión privada, lo cual es altísimo, incluso en la Ciudad de Buenos Aires es mayor, casi el 50% de los alumnos de primaria y secundaria van a escuelas privadas. Alrededor del 90% de las escuelas privadas subsidiadas por el Estado son gratuitas o de cuotas muy bajas. En las escuelas de altas cuotas tienen un alumnado que proviene de una clase media alta, que no es la perjudicada con este modelo. La clase media y media baja es la que empieza a sufrir problemas en las escuelas privadas.

-EL OTRO: Entonces, ¿hay posibilidad de una caída importante de matrículas en las escuelas privadas por falta de pago de cuotas?

-H.G.: Las escuelas privadas, sobre todo parroquiales, van a tener mayor morosidad en las cuotas de sus alumnos y hay que ver qué nivel de sanción habrá con esa morosidad, si cae la matrícula y si hay migración desde esas escuelas a la educación pública. Nosotros somos amantes de una educación popular de calidad, sea estatal o privada, y vemos que el gobierno de Macri no la está beneficiando. Este gobierno es elitista.

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-EL OTRO: ¿Es “negocio” para el Estado subsidiar las privadas? ¿Qué gana y que pierde el Estado sosteniéndolas económicamente?

-H.G.: En términos de costos, le sale más barato mantener una escuela privada que una pública, aunque parezca mentira, fundamentalmente por dos razones: en primer lugar la gestión en la escuela privada la generan con menos recursos de personal y, por otro lado, en la escuela privada no se pagan -por ejemplo- las suplencias, entonces el docente titular suele ir a trabajar enfermo, tienen mayor presentismo, hacen menos huelgas, porque es más atemorizante el sistema, hay posibilidad de despidos. Éstas no son virtudes, no hay menos huelgas porque haya menos conflictividad que en las escuelas públicas, la realidad es que hay más miedo y hasta a veces se pone en riesgo la salud porque hay menor capacidad para utilizar las licencias que corresponden.

-EL OTRO: Muchas veces se plantea que la educación privada es sostenida por el Estado para beneficiar a la Iglesia Católica. ¿Es ese el nudo del financiamiento o es más conveniente para el Estado subsidiar las privadas que multiplicar las escuelas públicas?

-H.G.: Eso no es lo central, no se trata de una cuestión religiosa solamente. Priman los criterios de “rentabilidad” y que cierren los números, en lugar de privilegiar una educación popular de calidad.

 Camino al paro

Cerramos la amable charla con Ghilini, con algunas definiciones sobre las demandas sindicales puntuales de los docentes privados y la postura del SADOP ante el paro nacional de la CGT.

-EL OTRO: ¿Cuáles son los tres principales reclamos que está haciendo el SADOP a nivel nacional?

-H.G.: El primero es la apertura de las paritarias. Nosotros, como los demás trabajadores, hemos tenido un deterioro del poder adquisitivo muy alto, casi del 12%, y es por eso que no hay bono de fin de año que satisfaga las necesidades de las familias de los docentes. Además esto significa por parte del gobierno una miopía respecto del mercado interno. El docente está dejando de comprar cosas en la economía nacional y eso repercute en las pequeñas y medianas empresas sobre todo.

El segundo tema son condiciones de trabajo. Nosotros queremos que se llegue a aprobar, en el convenio colectivo, qué tipo de contratos pueden ser válidos en las escuelas privadas y cuáles son precarizadores o leoninos.

Y el tercer elemento central para nosotros es la estabilidad laboral, es decir que no haya posibilidad de despido de docentes sin sumario previo. Ese derecho lo tuvimos en algún momento.

-EL OTRO:  Y… ¿SADOP va al paro nacional que viene postergando la CGT?

-H.G.: Nosotros vamos al paro. Estamos tratando de construir un paro con todos los sectores para que sea simbólicamente contundente. Hay condiciones para eso. Si no se va al paro va a haber un gran desprestigio en la dirigencia sindical.