Gullé jura como Procurador de la Corte – 1/9/2016

El flamante Procurador de la Corte y profesor de Introducción al Derecho de la UNCuyo, Alejandro Gullé, sostiene como bibliografía básica de su cátedra un manual escrito por Luis Miret -ex docente y ex juez federal- acusado de cometer numerosos delitos de lesa humanidad. La reacción de Luz Faingold, víctima directa de Miret y actual Directora de Derechos Humanos.

Fue difícil estudiar abogacía en los´90 en la universidad pública. La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo funcionaba en el desordenado estadio mundialista Malvinas Argentinas. Complicado era también juntar entre programas, apuntes, guías de estudio y “fotocopias de fotocopias” la bibliografía básica de algunas materias y llegar a la mesa de examen con lo que más o menos esperaban los profesores.

En 1994, para tratar de terminar con la incertidumbre del material de estudio, el juez federal y profesor titular de unas de las dos cátedras de Introducción al Derecho, Luis Miret,  publicó un Manual. En esa “obrita” de dos tomos, “con muchas imperfecciones” y “que en su redacción deja bastante que desear” –tal como el propio autor reconoce en el prólogo-, el docente condensó sus conocimientos teóricos para iniciar a los estudiantes en los asuntos filosóficos, éticos y jurídicos fundamentales.

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El Centro de Estudiantes, con Gustavo Daniel Alcobendas a la cabeza, colaboró activamente para que la propuesta editorial fuera plasmada y, si bien el profesor lo pensó como una primera versión perfectible en el tiempo, el Manual –sin cambios- se convirtió en un clásico para miles de alumnos y alumnas que pasaron por la cátedra.

Poco después de la publicación del Manual, Miret dejó el dictado de “Introducción” para hacerse cargo de la titularidad de Filosofía del Derecho. Luego, la joven promesa Alejandro Gullé –actual Procurador de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza- se puso al frente de la vacancia. Pero la renovación no fue completa, el Manual Miret permaneció como lectura obligada.

El pasado oscuro del juez

En los´90 muy pocos sabían y pocos menos se animaban a hablar del pasado del juez Miret durante la última dictadura cívico-militar. Algunos abogados y miembros de los organismos defensores de los derechos humanos venían señalando, desde la década anterior, que el magistrado era un defensor ideológico y material del genocidio y que, desde su rol de juez, fue indispensable para que los delitos de lesa humanidad permanecieran impunes.

Sin embargo, recién desde el año 2010, comenzó a difundirse por los medios de comunicación el protagonismo del juez federal mendocino durante el Terrorismo de Estado y pronto sus antecedentes sombríos, hicieron eco en los claustros de la Facultad de Derecho. Un grupo de estudiantes, profesores y militantes por los derechos humanos impulsaron la destitución del docente, por considerarlo cómplice de los represores. El Rectorado de la UNCuyo les dio la razón y decidió, primero suspenderlo y, después, no renovar el contrato del especialista en filosofía jurídica.

La situación del ex profesor siguió barranca abajo. Al año siguiente, el Consejo de la Magistratura nacional destituyó al camarista Miret por encontrarlo culpable de mal desempeño y presunta comisión de delitos, entre ellos falta de investigación de crímenes de lesa humanidad en los años ´70.

A la izquierda, Luis Miret - Día de alegatos, 20/8/2016.Foto: Coco Yañez
A la izquierda, Luis Miret – Día de alegatos, 20/8/2016.

Desde entonces el ahora ex juez fue sometido a una investigación penal. Después de un largo proceso, este año la fiscalía y los querellantes solicitaron al tribunal federal la pena de prisión perpetua, por considerar que se probó en juicio que Miret fue responsable directo de homicidios agravados e incumplió su obligación de investigar privaciones ilegítimas de la libertad, torturas, robos y violación de domicilios.

¿Y el Manual?

Hace rato que Miret está fuera de la escena académica, un jurado de enjuiciamiento de la democracia lo expulsó de la justicia y es muy probable que un tribunal lo condene por gravísimos delitos cometidos en dictadura. Sin embargo, sus textos han sido referencia ineludible durante décadas y siguen enseñando a futuros asesores, defensores, políticos, docentes, jueces y fiscales, los principios elementales que sostienen un Estado de Derecho.

EL OTRO habló con Paula (elegimos un nombre ficticio para preservar su identidad), una de los más de 250 estudiantes que cursó el año pasado la Cátedra II de Introducción al Derecho, a cargo del profesor Gullé. La joven alumna nos contó que el Manual Miret es una de las bibliografías básicas de la cátedra del turno tarde. Según consta en los programas analíticos oficiales, más de un tercio de la materia se basa en los textos del Manual. Temas esenciales como definición del término Derecho, la teoría del derecho natural, los valores y la justicia, la validez del derecho, deberes, obligaciones y diferencias entre delito civil y penal, dependen de las enseñanzas del ex profesor procesado.

Un militante de una agrupación estudiantil consultado por EL OTRO nos relató que “es común que en primer año muy pocos sepan quien es Luis Miret y qué hizo cuando fue juez de la dictadura” y que algunos, que han estudiado su Manual, se enteran después que aprobaron la materia o que están por rendirla y “lo único que quieren es sacarla porque es correlativa con otras importantes”. Para este estudiante, quien pidió reserva de su identidad, “hace ruido” dentro de la Facultad que el manual del docente expulsado siga enseñando, pero reconoció que no se alzan voces en contra de su actualidad.

Luz

Luz Faingold fue una de las víctimas directas del ex juez Miret. En 1975 fue detenida por las fuerzas de la represión y alojada en el Departamento de Informaciones (D2) de la Policía de Mendoza. Tenía 17 años. Fue torturada y sufrió todo tipo de vejaciones. En ese lugar vio por primera vez al entonces juez Luis Miret. “Yo estaba en muy mal estado, lo único que recuerdo es a Miret gritándome, tratando de encontrar algo en mi contra. Me preguntó por mis apuntes de la escuela”, recordó Faingold, 35 años después, en una audiencia del jury que destituyó al magistrado. De acuerdo con su relato, lejos de proteger a la adolescente el juez permitió que los crímenes se consumaran y permanecieran impunes.

EL OTRO entrevistó a Faingold, quien actualmente ocupa la Dirección de Derechos Humanos del gobierno provincial, para conocer sus impresiones sobre la vigencia del Manual Miret en la universidad pública. La funcionaria se mostró muy sorprendida ante nuestra consulta. Nunca había tenido noticia de la existencia del Manual ni mucho menos que se siguiera usando en primer año de la Facultad de Derecho. Su reacción inicial fue indignación: “siento la misma bronca que cuando me enteré que Miret era camarista federal, son cosas que siguen estando…”, expresó.

Luz Faingold en el antiguo Juzgado Federal. Mayo de 2014.Foto: unidiversidad.com.ar
Luz en el antiguo Juzgado Federal. Mayo de 2014

Faingold prefirió ser más cautelosa ante nuestra consulta sobre la posible contradicción ética en que incurriría el profesor y Procurador de la Corte, Alejandro Gullé, al sostener la bibliografía de quien ha sido procesado en 35 causas por delitos de lesa humanidad, en una cátedra donde se abordan, entre otros temas, la temática de derechos humanos.

“Considero que es prudente esperar a la sentencia –absolutoria o condenatoria de Miret-, pero de todos modos yo creo que está mal que, habiendo tanta gente y que ha escrito tan bien sobre derecho, se mantenga justamente un Manual de un ex juez procesado por delitos tan graves. No creo que haya afinidad ideológica entre Gullé y Miret. Veo que Gullé es una persona de bien. Sin embargo, sería bueno que informe sobre esta situación y, si hay sentencia condenatoria sobre Miret, reclamar que saque el manual”, concluyó nuestra entrevistada.