En 1867 el dictador Bartolomé Mitre clausuró el diario El Porvenir dirigido por Olegario Víctor Andrade, por no tolerar las críticas que el poeta, político y periodista realizaba contra aquel gobierno despótico. Ciento cincuenta años después, el empresario mendocino Gonzalo Innocenti utiliza la figura de Andrade como caricatura y nombre de su proyecto cool de oficinas compartidas. La semana pasada, el dueño de Campus Olegario rindió homenaje a la censura mitrista silenciando el taller “Comunicación y Contrahegemonía” de Julia Mengolini y Gabriela Borrelli, porque, según sus reglas, en ese espacio “no se habla de política”. Típico de la derecha machirula.

La Tierra no es plana

Foto: Federico Henriquez Rigoni
El puente de Chacras de Coria donde estaba el mural de Favio.

A principios de este mes EL OTRO denunció que el intendente de Luján de Cuyo tapó con pintura amarilla PRO un mural de homenaje al gran cineasta Leonardo Favio. Días después, el autor de la obra plástica y empleado de la municipalidad lujanina, Germán Legrand, reconoció que estuvo de acuerdo con ocultar a uno de los próceres de nuestra cultura popular. “Soy apolítico, mi gestión es pintar”, dijo el artista para despegarse del agravio.

“Apolítico” también se autodefinió Gonzalo Innocenti, el propietario de Campus Olegario, un local de oficinas compartidas ubicado en la Ciudad de Mendoza.  El “nómada digital, emprendedor e ingeniero” fijó esa posición para justificar un claro y repudiable acto de censura contra la abogada y periodista Julia Mengolini y la escritora Gabriela Borrelli.

En línea con la pretendida hegemonía de la antipolítica, Legrand e Innocenti coincidieron con el mito negacionista para intentar legitimar un autoritarismo que atrasa hasta los peores años de nuestra historia. La “apolítica” es a las Ciencias Sociales actual lo que sería un planeta Tierra sostenido por elefantes para la Astronomía contemporánea: una estupidez lisa y llana.

Calladitas más bonitas

Foto: Gentileza

El jueves pasado, recién comenzaba el taller “Comunicación y Contrahegemonía”, dictado por Mengolini y Borrelli, cuando el propietario del “espacio coworking” decidió silenciar a las expositoras.

“Vinimos con Gabi Borrelli a dar una charla a Mendoza a Campus Olegario y el dueño Gonzalo Inocentti nos cortó el micrófono a los 10 minutos porque ‘acá no se habla de política’. Se ve que no les gustó lo que estaba diciendo. La derecha es intolerante por definición”, denunció en su cuenta de Twitter Julia Mengolini.

Foto: Gentileza

Entre otras sandeces, Innocenti se declaró en Facebook “a favor de empoderar a las mujeres”, aunque le gustan cuando callan porque están como ausentes. “No sé quiénes son las personas que hablan ni de dónde vienen. Solo tengo algo claro, el campus es apolítico. No las echo, las invité a no hablar de política. Si se les ocurre una forma más creativa de empoderar a las mujeres, bienvenidas. Encantado de pintar el frente del campus empoderando a la energía femenina, algo lindo y estético como se veían al empezar la charla, no algo violento como se volvieron”, posteó Innocenti en su perfil de Facebook (con groseros errores de escritura elemental que omitimos para facilitar la comprensión de las y los lectores).

Foto: Gentileza

El censor en lugar de aclarar oscureció aún más y Mengolini replicó horas más tarde en Instagram: “Desde ayer a la noche circulan muchas fotos de políticos en el Campus, como legisladores del Partido Intransigente y de Innocenti con diferentes politicxs como por ejemplo la vicegobernadora. Me pregunto si habrán intercambiado recetas de lemon pie. Qué hipócrita. O será que la arrogancia de la derecha se sigue considerando ‘lo normal’, ‘el único camino posible’ y este gil piensa que cuando él habla de política no está hablando de política pero cuando los zurdos lo hacemos, nos puede mandar a callar y cortar el micrófono. Es que la derecha aunque se vista de cool es sumamente intolerante y autoritaria”.

Tras los oficios consumados del censor y una dedicatoria del ya tradicional canto “Mauricio Macri la yuta que te parió” a la memoria del “apolítico” Innocenti, la concurrencia mayoritaria de mujeres se trasladó al Centro Cultural Israelita, donde la charla continuó con un clima reivindicatorio.


El cambio no es amarillo

Crónica fotográfica de Silvana Díaz Coppoletta

El viernes, en la absoluta libertad del teatro sindical Selectro, Mengolini y Borrelli presentaron “Lecturas feministas”, el primer libro editado por la FM Futurock.

El texto es “un libro-herramienta para todas y todos los que quieren saber cómo el movimiento feminista llegó a este presente. ¿Quiénes fueron las primeras que se animaron a escribir que el mundo era injusto y debía cambiar, quienes tomaron la palabra y corrieron el límite de lo que parecía posible en cada etapa histórica? Borrelli nos presenta a estas heroínas, y nos acerca algunas sus obras principales”, reseña la editorial.

Sigue vigente la deuda del cambio, en una provincia donde esa palabra fue materializada en estafa reaccionaria. “Se va a caer”, augura el vital feminismo con esperanza en la voluntad colectiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Seguirá la polémica por el mural de Favio