La educadora popular cubana Marbelis Gonzales Mesa visitó Mendoza el pasado 24 de setiembre en el marco de una charla en la Fundación Ecuménica de Cuyo. En entrevista con EL OTRO, la docente miembro de CEAL (Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe), junto a su compañera mendocina María Rosa Goldar, destacaron la importancia de los proyectos comunitarios como respuesta a la opresión neoliberal.

Por Jo Thomatis | Fotos: Seba Heras

Marbelis Gonzales Mesa y María Rosa Goldar, ambas miembros de CEAL.

“Yo no soy militante de partidos políticos pero sí de la educación popular”, fue una de las primeras afirmaciones que hizo durante su charla con EL OTRO la educadora popular cubana Marbelis Gonzales Mesa. “Si bien somos cada vez más personas las que tomamos la educación popular, lo que sucede es que no hay una educación popular en la escuela. La escuela tradicional tiene una educación bancaria, ‘depositas’ conocimiento en las mentes jóvenes”.

Generalmente se confunde que Marbelis proviene de un país donde la educación popular se da de manera mucho más fluida que en el resto del mundo por el tipo de gobierno que tiene Cuba, pero ella explicó que eso está muy lejos de ser real: “la educación popular demoró en entrar a Cuba precisamente por el tipo de gobierno que hay allí, porque cuando escucharon hablar de educación popular dijeron “no no, en Cuba toda la educación es popular”, viendo nada más la parte de que es educación para las masas populares, no terminando de entender el concepto. Es Fray Beto, cuando entrevista a Fidel, que le habla de la educación popular, Fidel lo escucha y a partir de allí se comienza a instaurar”.

“Lo comunitario da sentido de vida en los momentos de crisis. La gente ante la desesperanza se organiza, la participación comunitaria debe darse desde la gente y no mandatada. Es mucho más sostenible cuando surge de las necesidades propias de las comunidades. Después claro que tiene que llegar el apoyo de los gobiernos a través de recursos financieros”, resaltó la educadora al explicar que tanto el comunitarismo como la educación popular son filosofías de vida que modifican todo el pensamiento y nuestros campos de acción.

Por su parte, María Rosa Goldar, vicepresidenta de la Fundación Ecuménica de Cuyo y parte del equipo de Coordinación Estratégica del CEAL, afirmó que “las épocas de crisis generan mayores condiciones de solidaridad que hace que iniciativas de la economía social sean llevadas adelante y que quedan como aprendizaje para épocas que no necesariamente sean de crisis. La vida de las personas va cambiando en base a los proyectos comunitarios. El Estado puede fomentar, apoyar o no, pero lo comunitario se da”.

“El sálvese quien pueda y la meritocracia es la antípoda  de la cultura comunitaria. Los sistemas educativos es muy difícil que se modifiquen en el corto plazo, pero sí puede haber políticas para este sistema que tenemos que favorezcan más la solidaridad y lo colectivo. Acá hubieron experiencias interesantes como fueron los Centros de Actividades Juveniles (CAJ) que articulaban al sistema educativo más estructurado pero desde lo cultural. Estas experiencias favorecían la relación de la escuela con la comunidad. Cuando eso deja de ser apoyado por el Estado y los talleristas no se pueden formar, todo se restringe”, lamentó Goldar.

Marbelis resaltó la importancia de proyectos culturales y recordó que “las políticas neoliberales son un desafío pero a la vez son oportunidades para que la gente pueda organizarse comunitariamente y hacer cosas de forma diferente abogando al concepto de comunidad, trabajo en común, compartir los bienes.  Cuando la gente está cansada de las políticas neoliberales se centran más en lo comunitario, en establecer otro tipo de relaciones humanas. En Cuba no hay neoliberalismo pero hay condiciones de vida bastante duras. Y la cultura y el arte movilizan, por eso los proyectos generalmente desembocan en ese ámbito”.

Respecto a su visión como especialista extranjera frente a la realidad de la educación en nuestro país, la docente cubana dijo que “en Argentina la educación está teniendo muchas dificultades, va hacia la privatización y presenta menos derechos; pero también siento que hay un movimiento de educación popular fuerte desde hace años. La contrapartida es muy fuerte, quizás en los gobiernos anteriores fue más posible acceder a algunas experiencias de educación popular”.

Consultada por un posible giro en el rumbo del gobierno de Argentina, Goldar explicó: “Lo que esperamos como educadores y educadoras populares es que la educación sea un derecho efectivo desde el pre escolar a la universidad. Después viene cómo se ejerce, pero mientras haya retroceso en el campo de los derechos hay que buscar que por lo menos se cumpla lo básico. Mientras haya mayores condiciones de igualdad, la educación popular puede desarrollarse. Pero con el crecimiento de pobreza que ha habido, el crecimiento de personas en situación de calle, el crecimiento de la desigualdad, todo se complica”.

“La educación popular incomoda. No la vas a encontrar en ningún gobierno porque es incómoda. Te enseña a leer el mundo de otra manera, leer el mundo desde todas las dimensiones que tiene una realidad.  Las relaciones de poder no son equitativas y a través de la educación popular se develan y a nadie que tiene el poder le gusta que cambien las cosas”, subrayó Marbelis. “El centro de la educación popular es el sujeto”.

 

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