Mendoza -

Pésima semana para el gobernador. La previsible rebelión interna tras el cierre de listas preanuncia la cacería indefectible de las elecciones de medio término. El aroma a sangre despierta las divergencias de propios y ajenos, rebrotando a un peronismo adormecido y casi resignado. Las buenas nuevas de Gullé, de corta duración (y con un pelotazo en contra). La prensa como chivo expiatorio.

Foto: Seba Heras

Es probable, y hasta lógico, que varias certezas atraviesen las perspectivas políticas de Alfredo Cornejo. Su plan hacia la toma del poder fue fructífero desde que decidió emprender la carrera. Supo y logró erigirse como el líder opositor capaz de interrumpir el ciclo gubernamental del peronismo y en ese camino, con cierto viento de cola, ahogó financieramente la gestión de Paco Pérez al bloquearle sus dos últimos presupuestos. Además, cuando llegó el momento crucial, materializó sin fisuras la conjunción frentista que desembocaría en triunfo electoral con la marca del “cambio”.

Al menos hasta aquí, Cornejo relaja sabedor de un importante respaldo social a su gestión y con la concentración de un poder político inédito en la provincia. Factura por el momento su sencilla revolución –ponderada, promocionada y blindada por los principales medios de comunicación- basada en ordenar las cuentas a través de un voluminoso endeudamiento, domar a la oposición a fuerza de carpetazos o retención de recursos, neutralizar y agredir al sindicalismo (sobre todo al estatal) y proyectar todos los males en el pasado, cuando no en los poderes legislativo y judicial. Con ese poquito le basta para decidir “plebiscitar” su gestión en la próxima elección.

El candidato soy yo

Foto: Cristian Martínez

Este plafón, impuesto como incuestionable, le permitió al gobernador proyectar sus ambiciones más allá del episodio electoral 2017. Sagaz y obsesivo, Cornejo conoce de memoria la meseta que representan estas elecciones legislativas en la institucionalidad mendocina, sin posibilidad de reelección. Por eso, casi clausurada la aventura reformista, diseñó las listas bajo un estricto y personalísimo criterio: el resultado anhelado es su consolidación como “capo”, más allá de su mandato. Digna misión, un proyecto político en nuestra provincia. El problema se evidencia al conocer a quiénes beneficia.

El mensaje es por demás transparente: él será la cara de la campaña porque se plebiscitará lo hecho en este año y medio de gestión.

Sin embargo, esas certezas del gobernador comienzan a agrietarse. Porque el panorama utilizado para dar continuidad a su proyecto de poder, dejó, naturalmente y como siempre sucede, muchas heridas. La incógnita entonces radica en saber cuánto obstaculizarán estas a aquella solidez sobre la que descansaba un dirigente radical que logró lo impensado: domar a su tropa, históricamente propensa al internismo.

Foto: Seba Heras

Excluidos los gerontes resentidos que aún registran su pasado de cadete de la “Franja” (a excepción de algún imprescindible), lejos los territorialistas que se ufanan de un arraigo perpetuo, y jugando al off side y con fichas ajenas en el Congreso para pagar otras cuitas, Cornejo priorizó expandir y afianzar su poderío territorial a través de un recambio generacional a imagen y semejanza.

A la par, como ya anticipáramos en este medio, el gobernador definitivamente concentró su vocación aliancista por derecha: ya no hay lugar, sentido, ni margen de acción –más allá de los cargos parentales y algunas becas universitarias- para sus aliados de Libres del Sur, Partido Socialista o Frente Renovador. Cornejo optó crudamente por Macri, le pinte a quien le pintare.

Sin embargo, las resistencias internas más recientes y resonantes no polemizan justamente por la elección de ese rumbo. Los dos senadores –Walter Soto y Raúl Ferrer- que, al menos hasta abril próximo lo privarán del habitual trámite notarial de la Legislatura, rezongan del rebenque del gobernador y de las formas y métodos en el tratamiento de los proyectos de ley que impulsa: “hemos votado proyectos que llegan la noche anterior”, graficó Ferrer.

La diáspora se colmó ayer cuando el aliado massista Guillermo Pereyra –un superdotado para los malabares en la cuerda floja- rehusó apoyar el proyecto de creación de la Oficina de Conciliación Laboral Obligatoria (OCLO), otra iniciativa venenosa del gobernador contra los trabajadores.

Bancame esta

Foto: Coco Yañez

Obstinado en esconder y negar la trifulca interna en el Senado, la primera reacción de Cornejo fue cargar culpas en el bloque peronista. Extraño proceder del Sr. Cálculo o resabio de su famosa (aunque disimulada) fama de leche hervida, el gobernador vomitó la bronca del imprevisto. El error lo sometió a las mañas de un peronismo alicaído pero en campaña que instantáneamente le hizo pagar un costo tan inesperado como gratuito.

Rápido para las salidas demagógicas pero flojo en los papeles, el gobernador se apropió de un hipotético y mediático “ítem banca” para encausar a los legisladores en falta, emulando su creación insignia contra los docentes. ¡Dónde quedó la pericia política, gobernador! La burrada cobró tal magnitud que recibió reacciones de lo más diversas.

Foto: Seba Heras

La vicegobernadora, a tono con algunos legisladores del “cambio”, advirtió públicamente que la mecánica legislativa contempla y legitima ciertas acciones que están amparadas en el sistema republicano: por ejemplo, prestar o no quórum. Pero también por derecha la ridiculez de Cornejo fue interceptada y reinterpretada en clave demagógica: Javier Cofano, alfil de Omar Félix (precandidato a diputado nacional de Nueva conducción), anunció un proyecto para sancionar con mayor severidad el ausentismo legislativo.

Sin mayor margen argumentativo, Cornejo atribuyó la causa de estos groseros deslices políticos a la elucubración de la prensa. Prensa a la que alguna vez, apenas asumido como ministro de seguridad en el mandato de Cobos, calificó de “sorete”.

A Seguro se lo llevaron preso

Foto: Prensa Gob. Mza.

El internismo vernáculo trascendió las fronteras luego de una nota del todopoderoso -ahora más que nunca- Clarín, al publicar un top ten de ciudades inseguras que licuó súbitamente los supuestos logros de la gestión provincial en la materia, a pocas horas de la visita de la ministra Patricia Bullrich.

La nota en cuestión reflejó datos del “saneado” INDEC según los cuales las ciudades de Mendoza, Luján de Cuyo y Las Heras se ubican entre las 10 localidades del país con mayor proporción de homicidios por habitante.

Pero más allá del ranking, la encuesta nacional de victimización –que tomó como insumo la análoga indagación provincial regenteada por el procurador Alejandro Gullé- reveló que durante el 2016 Mendoza registró un aumento del 6% en muertes violentas, en contraposición a la disminución de un 9% a nivel nacional. Por suerte Clarín vive en Los Andes y los mendocinos podemos informarnos.

Foto: Prensa Gob. Mza.

La desinteligencia solo señala que la estadística es pasible de múltiples lecturas, interpretaciones y traducciones. En tiempos de la posverdad, la torpe descoordinación extrañó y enervó el humor del gobernador, quien hace rato se acorraló en la ultracomprobada esterilidad de la mano dura.

Aunque las encuestas y el clima asomen favorables, Cornejo es conciente de que los imprevistos pueden modificar cualquier escenario electoral. Por ello, refunfuña que esta semana también se hiciera pública una denuncia por violencia de género a uno de los fiscales de la unidad de… violencia de género.

Se reiteró así la certeza de que hay zorros cuidando las gallinas en el gobierno de los violentos.