Pocas horas después de que este medio diera a conocer que Constanza Cornejo creó una ambiciosa sociedad de acciones simplificada, a pesar de figurar como morosa en la Agencia Tributaria Mendoza (ATM), la hija del gobernador de Mendoza limitó los alcances de su emprendimiento y se puso al día con el fisco provincial. El domicilio de la empresa se mantuvo en el hogar de los Cornejo.

Foto: Facebook
Constanza, Alfredo y Lautaro Cornejo.

El lunes pasado EL OTRO informó que a fines del 2018, la hija del gobernador de Mendoza, Constanza Cornejo, en sociedad con Agostina Federico, fundó Animalia, una sociedad de acciones simplificada (SAS) vinculada a servicios de salud animal y humana.

Sin cuestionar la capacidad emprendedora de Constanza, llamamos la atención respecto a los alcances de su iniciativa y cierto hábito familiar en el incumplimiento impositivo.

Captura de pantalla.
Fuente: Boletín Oficial Mza. | 7/1/2019

El acta constitutiva de la sociedad, enmarcada en el rubro veterinario, estimulaba aquella curiosidad al contemplar participación en licitaciones públicas, comercio exterior y flujo de instrumentos financieros como bonos y moneda extranjera.

Tampoco cuajaba la morosidad de Constanza con el fisco provincial, expuesta a la responsabilidad institucional de su papá, quien en definitiva presta su domicilio legal como sede social del emprendimiento. Algo que ya probó en otras ocasiones con Lautaro, su exitoso hijo menor.

Lo concreto es que dos días después de publicada la nota en este diario, Animalia SAS subsanó (a la baja) su objeto y Constanza, según la información de ATM, se puso al día con el fisco provincial.

Informe de deuda de Constanza Cornejo.
Fuente: ATM | 11/2/2019.

El boletín oficial del jueves pasado dio cuenta del súbito cable a tierra de la nueva sociedad. Exactamente un mes pasó entre publicación y publicación para que la empresa restringiera contundentemente su objeto y alcance, presuntamente por observaciones de la Dirección de Personas Jurídicas, aunque en flagrante coincidencia con la publicación realizada por este medio.

Las modificaciones realizadas presumen de sensatez para la cultura del emprendedurismo iniciático, más allá de la ventaja de ser la “hija de”.

Captura de pantalla
Fuente: Boletín Oficial Mza. | 7/2/2019

Borraron de un plumazo la posibilidad de lucro con la salud humana para acotarla a la animal; se desligaron explícitamente de la “cosa pública” al tachar la posibilidad de presentarse a licitaciones en el ámbito nacional, provincial y municipal, y refrendaron sin más que sus servicios veterinarios “no implican la prestación de un  servicio público”.

Las pretensiones de comerciar, exportar e importar insumos y servicios en el extranjero también fueron extirpadas en el nuevo objeto.

Es decir, algo más parecido a una veterinaria.

Foto: UNCuyo

Por otro lado, en nuestra nota del lunes pasado, describíamos el incumplimiento impositivo de Constanza como una costumbre familiar.

Nobleza obliga, debemos reconocer tanto la utilidad de la publicación mencionada como la voluntad de pago de la empresaria veterinaria. Al menos en el portal de ATM ya no figura como morosa o con riesgo fiscal.

Aunque la sede social en Hungría de Godoy Cruz, el hogar de papá y mamá, resiste cualquier sugerencia.

 

En el nombre de la hija

En el nombre del hijo