En entrevista exclusiva con EL OTRO, Horacio Verbitsky analizó la avanzada política y judicial sobre la Túpac Amaru. El prestigioso periodista cuestionó la continuidad de la “mano dura” mendocina, al tiempo que destacó los límites impuestos al gobierno por la Justicia local. “Son brutos y malos”, respondió el titular del CELS frente a las críticas de Cornejo hacia su persona. 

Fotos: Coco Yañez

Nos advierten que suspendió todos los encuentros previos a la presentación en Mendoza de su libro “La libertad no es un Milagro”, pero que igualmente hablará con EL OTRO. Su agenda se alteró abruptamente el día anterior. Durante la tarde del viernes, las noticias recibidas desde Jujuy, sobre la posibilidad del reencarcelamiento de Milagro Sala, lo obligaron a posponer su habitual columna de los domingos, ya enviada a Página12. El sábado por la mañana, apenas pisó nuestra provincia, se aisló completamente para terminar de escribir su análisis de la Justicia jujeña controlada por el gobernador Gerardo Morales.

Estamos en la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo. Son las 17.30. En media hora, el Aula Magna “Graciela Santamaría” estará desbordada para escuchar a Horacio Verbitsky, uno de los periodistas más destacados de la historia argentina, ese mismo hombre sencillo y sereno que nos saluda y se dispone amablemente a dialogar con este diario.

“En Mendoza hay una Suprema Corte de Justicia que, de alguna manera, le ha puesto límites al gobierno en varios temas: el tema del gatillo fácil, de las razias, de las detenciones indiscriminadas…”, advierte Verbitsky al comienzo de la charla, cuando le pedimos que caracterice la avanzada judicial contra la Túpac Amaru en Jujuy y Mendoza.

“En Jujuy, Morales hace y deshace, hace lo que quiere y todo el mundo le responde. Me parece que esa es una diferencia importante con Mendoza”, precisa quien ha dedicado buena parte de su actividad periodística del último tiempo a investigar y denunciar la persecución política contra la organización barrial Túpac Amaru y su líder Milagro Sala.

El fantasma del garantismo

Cornejo descalificó recientemente el fallo judicial de la Octava Cámara del Crimen que dispuso la libertad de Nélida Rojas y otros miembros de la Túpac. El gobernador dijo entonces que había dos ideologías enfrentadas: la suya de “mano dura”, y el “ultragarantismo de Justicia Legítima”. ¿Es posible concebir tal división desde el plano jurídico?

Yo leí ese fallo, estaba muy bien, al punto de que se lo mandé a los compañeros de Jujuy, porque me pareció que las referencias a la asociación con los fines de imponer su voluntad por la fuerza eran aplicables a algunas de las causas que tenemos en Jujuy. Es un fallo inteligente.

Con la llegada del gobierno de Macri se ha potenciado el tipo de posiciones que tiene el gobernador de Mendoza, que siempre fueron minoritarias y, de alguna manera, vergonzantes. Ahora están tomando más fuerza por la existencia de este gobierno y una oposición demagógica, peor que el gobierno todavía, que es la de Sergio Massa. Massa tiene gérmenes de fascismo directamente en sus planteos.

Han creado un fantasma: el garantismo, y han hecho de esa calificación prácticamente un insulto. Lo cual en buena medida es producto de la ignorancia, porque garantismo no es otra cosa que la defensa de las garantías que todo ciudadano debe tener frente a los atropellos y la prepotencia del poder. Las bases del garantismo están en la Constitución Nacional de 1853, no es un invento moderno.

Ahora, hay algunos lugares del país donde estas posiciones tienen un arraigo superior a otros. Mendoza es uno de esos lugares, y lo ha sido con gobiernos de distinto signo partidario. Lo es con Cornejo hoy, pero lo ha sido también con algunos gobiernos justicialistas previos. El gobernador (Celso) Jaque lo tuvo a (Juan Carlos) Aguinaga como ministro de Seguridad…

Y a Carlos Rico como subsecretario…

Claro, a Rico Tejeiro, hoy procesado y preso por crímenes de lesa humanidad, defendido por Aguinaga.

Lo cual me hace presumir que hay algún fermento en la sociedad mendocina que avala esa cosa. La sociedad, con una clase media que fue muy próspera y que en este momento no la está pasando bien, evidentemente busca chivos emisarios para descargar su frustración. Una sociedad con una economía en crisis, que le es más más fácil estigmatizar a un extranjero, a alguien con otro color de piel, a un pobre, y cargarlo de todas las responsabilidades.

Hay lugares en el país donde esa idea se arraiga más que en otros, Mendoza es un ejemplo en ese sentido.

“Brutos y malos”

Horacio Verbitsky preside el Centro de Estudios Legales y Sociales, una organización civil que goza de prestigio internacional por su defensa de los derechos humanos. El CELS ha denunciado en numerosas ocasiones, ante organismos multilaterales, sistemáticas violaciones a derechos esenciales en distintas provincias, entre ellas Mendoza.

Verbitsky ha sostenido una posición crítica sobre las políticas represivas y de cercenamiento de derechos durante los últimos años. Además de cuestionar aspectos puntuales, como las condiciones indignas de las cárceles mendocinas y el abuso de la utilización de la figura de prisión preventiva, el dirigente del CELS considera que las llamadas políticas de “mano dura”, promovidas por Alfredo Cornejo, no son más que la continuidad de una línea sostenida por gobiernos anteriores con signos partidarios diferentes.

Para graficar las particularidades del discurso y la práctica política actuales, el periodista recurre nuevamente a la comparación entre nuestra provincia y Jujuy. “Cornejo tiene un discurso mucho más peligroso que Morales”, nos dice y aclara las diferencias:

“El discurso que tiene Morales no está dirigido a la comisión de delitos sino a la organización social. La persecución y la represión en Jujuy es fundamentalmente en contra de los trabajadores organizados, sindicatos, organizaciones sociales, cooperativas. En Mendoza, en cambio, hay un imaginario del delincuente, del asesino. En varios casos hubo ministros y legisladores que hicieron una defensa conceptual de políticas y medidas aberrantes. En Jujuy no pasa eso, allá el discurso es más bien democrático, participativo, pero la práctica es ferozmente represiva. En Mendoza, en cambio, el discurso y la práctica van más de la mano. Y esto, reitero, con independencia del signo partidario. Con Jaque pasaba lo mismo”.

“En Mendoza, el discurso pasa por el tema de la inseguridad, los delincuentes, las garantías, todo el debate que hubo por el fallo de la Suprema Corte sobre la duración de las prisiones preventivas. Fue un buen fallo del Superior Tribunal pero inmediatamente el gobierno contraatacó con una ley que ponía límites a la aplicación de ese fallo”.

Desde que asumió, el gobernador de Mendoza ha criticado duramente a los abogados defensores de los derechos humanos, y además denunció que usted sería el jefe de los “abogados sacapresos” y quien maneja la Comisión Interamericana de Derechos Humanos…

(Interrumpe con una larga y sonora carcajada) Voy a responder con una frase de Perón: “Son brutos y malos”. La combinación de las dos cosas es complicada. Hay que ser ignorante para creer que yo manejo la CIDH, hay que desconocer qué es ese sistema, quiénes lo integran, cómo está conformado, cuál es su legalidad, cuáles son sus convenciones, reglamentos, obligaciones, controles, para pensar esto.

Posibilidades del periodismo

Nos cuenta que cumplirá 60 años con el periodismo -la mitad de ese tiempo en Página12- y se muestra esperanzado con las posibilidades actuales de la comunicación, más allá de las presiones políticas y los intentos de censura.

Tras la decisión de la señal C5N de dejar sin aire al programa Economía Política, en el cual Verbitsky tenía una participación como columnista, el periodista nos devela detalles de la injerencia del gobierno nacional en ese canal.

“No es Terranova, es Nicky Caputo, es decir: Macri”, respondió ante la pregunta sobre las versiones de la venta del canal de Cristóbal López al grupo empresario que encabeza Orlando Terranova, propietario de Publicidad Sarmiento y el diario online MDZ, entre otros negocios de la comunicación. De acuerdo con Verbitsky, Terranova no sería más que un testaferro de Caputo, el empresario y “hermano de la vida” del presidente Mauricio Macri, quien ya tenía incidencia sobre la programación del canal cuando él formaba parte del programa del expulsado Navarro.

Luego del despido de Navarro, Víctor Hugo Morales dijo que “el sueño del periodismo tal como lo conocimos ha muerto”. ¿Cómo ve usted las condiciones de posibilidad del periodismo hoy?

Yo no sería tan pesimista como Víctor Hugo. Hoy tenemos muchos más recursos al alcance de la mano que en otros tiempos. Siempre hemos tenido que luchar en condiciones muy adversas. Cuando hicimos el Semanario de la CGT, en el año 68, estábamos en una situación de precariedad absoluta frente a un gobierno ultrapoderoso, como era la dictadura de (Juan Carlos) Onganía.

Me parece que es muy importante, en el momento de las dificultades, no ser autoindulgente. La publicación tiene que ser de alta calidad, de la más alta calidad que se pueda. Me parece que hoy hay más conciencia de eso.

“Acabamos de llenar la sala”, le avisa un colaborador, cuando el reloj ya cruzó unos minutos de la hora anunciada para la presentación de su nuevo libro, el número veintidós de su carrera. Verbitsky pide un rato más, mientras escucha con atención y celebra el proyecto periodístico de EL OTRO. 

 


 

La libertad no es un Milagro

Acompañado por los abogados mendocinos Horacio Báez y Alfredo Guevara, Horacio Verbitsky presentó su último libro en la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo.

La jornada formó parte del ciclo “Cultura, Universidad y Política” de la FAD, que propone “reflexionar en torno a la relación dinámica entre estos tres ejes y aportar una mirada profunda y crítica respecto de la actualidad de los espacios de formación artística, la coyuntura política y el vínculo de la Universidad con su entorno territorial y simbólico”