Mariano Luque fue condenado a 24 años de prisión por el asesinato de Johana Chacón. A pocas horas del fallo, EL OTRO dialogó con Mirta Ruiz, madre de la adolescente lavallina desaparecida hace seis años. “Más allá de todo lo que ha pasado ahora, me cuesta creerlo. Yo sigo con la esperanza de que en algún momento ella aparezca”, manifestó la mujer aún conmocionada por el devenir del proceso judicial. El abogado querellante Fernando Peñaloza se mostró conforme con la pena impuesta a Luque, en función de la calificación jurídica establecida por el tribunal, aunque resaltó deficiencias en la investigación que condicionaron negativamente el proceso. ¿Dónde está Johana?, sigue siendo una pregunta sin respuesta.

La Justicia mendocina determinó qué pasó con Johana a partir de su desaparición el 4 de setiembre de 2012. Los jueces Rafael Escot, Gonzalo Guiñazú y Aníbal Crivelli firmaron este martes una sentencia en la que condenaron a Mariano Luque a 24 años de prisión, por haberse comprobado en juicio que el obrero fue responsable del delito de homicidio simple. Esta condena se suma a la pena que ya recibió el mismo procesado por el crimen de Soledad Olivera. En definitiva, Luque deberá permanecer en la cárcel durante 32 años.

La verdad judicial representa un gran paso, que fue precedido por largos años de búsqueda encabezada por la exdirectora de la escuela de Johana, Silvia Minoli, y parte de la comunidad de Tres de Mayo, a la que se sumaron mendocinos, y sobre todo mendocinas, de diferentes puntos de la provincia que convirtieron al rostro de la estudiante en una bandera de lucha contra la violencia machista.

Foto: UNCuyo

En el juicio oral y público se comprobó que la mujer adolescente fue ahorcada y posteriormente incinerada. Sin embargo, más allá de algunas pericias sin resultados definitivos, no se pudo determinar con certeza dónde está el cuerpo de Johana.

La verdad, pero no toda la verdad

Foto de archivo: Coco Yañez
Mirta Ruiz.

Ver, tocar, sentir, para creer. Si no tengo el cuerpo de mi hija, ella no ha muerto y la seguiré esperando. La misma incertidumbre de las Madres de las y los desaparecidos durante el terrorismo de Estado, o de la familia de Soledad Olivera, es la que permanece omnipresente en la vida de Mirta Ruiz, la mamá de Johana.

“Yo pensaba que asistir a las audiencias iba a ser más fácil, pero la verdad que es reduro estar en esta situación de ir al juicio, que me hagan entrevistas, hablar de mi hija, porque más allá de todo lo que ha pasado ahora, me cuesta creerlo. Yo sigo con la esperanza de que en algún momento ella aparezca”, expresó Mirta a este medio, ayer por la tarde, tras conocerse la sentencia.

El fiscal Alejandro Iturbide había solicitado prisión perpetua para Luque, por considerar que el crimen de Johana tuvo vinculación directa con el de Soledad. “Se trata de un homicidio criminis causa por conexión ideológica. Fue una muerte utilitaria para tapar otros delitos, el homicidio de Soledad Olivera y los abusos sexuales que ella padecía”, planteó el representante del Ministerio Público en su alegato. Por el contrario, el tribunal definió que el homicidio fue “simple” y condenó al procesado en función de esa calificación.

Foto: UNCuyo
Mariano Luque.

“Sentía que lo iban a condenar, pero creía que le iban a dar más años. Es feo, es doloroso, estar en la situación en la que estoy yo, no se lo deseo a nadie, pero no queda otra que seguir adelante. Ya está condenado, no lo que yo quería, pero bueno… algo le han dado”, le dijo Mirta Ruiz a este diario. Aunque expresó que está tranquila porque Luque no estará libre, la madre de Johana manifestó que “la sentencia no me ha cambiado por ahora”.

Es casi imposible asumir la realidad cuando la verdad todavía está incompleta y Mirta lo explica con simple crudeza: “Yo siempre siento que sigue viva, más allá de que haya pruebas y declaraciones de lo contrario, de que, es duro decirlo, está muerta… En cierta forma lo asumo, pero a la vez no. Estoy esperando que en algún momento la vea por ahí o aparezca ella. Hasta que no demuestren lo contrario, hasta que no me digan ‘esto le pertenece a tu hija’, voy a seguir esperándola lo que más pueda”.

Otro punto de partida

Foto de archivo: Coco Yañez

Con el inicio del juicio, el rol de Mirta tomó mayor relevancia pública. Ya el último 8 de marzo, la mujer se animó a marchar por las calles de la Ciudad de Mendoza y se subió al escenario frente a la Casa de Gobierno para exigir la “aparición con vida de Johana”.

“He estado acompañada por gente de La Colectiva, personas que me ayudan, que han estado preocupadas por lo de mi hija que, en cierta forma, son parte de Johana también, porque han estado a través de ella, con ella, en todo sentido”, destacó Ruiz y comparó la actual situación con los años de dolor solitario: “Gracias a Laura Chazarreta (NdR: referente de organización La Colectiva en Mendoza) empecé a ocupar el lugar que tenía que ocupar, como madre de Johana. Le debo mucho a mucha gente que ha estado pendiente de mi hija”.

Foto de archivo: Coco Yañez
Laura Chazarreta y Mirta Ruiz.

“Todavía falta mucho para encontrar a Johana, esto es el principio”, subrayó Mirta sobre el final de la charla con este medio.

Fernando Peñaloza, querellante en la causa, coincidió con la última definición de Mirta. “Esta sentencia es un buen punto de partida”, manifestó el representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, en diálogo con EL OTRO.

Condena e interrogantes

Foto de archivo: UNCuyo
Fernando Peñaloza.

Peñaloza, al igual que los abogados querellantes Pablo Salinas y Viviana Beigel (Asociación Xumek), se sumó al pedido de perpetua planteado por la fiscalía. Sin embargo, luego de la sentencia, el abogado se mostró conforme con la condena en el marco del enfoque del tribunal, aunque compartió reparos del fiscal Iturbide sobre irregularidades en la etapa investigativa.

“Más allá de la calificación jurídica, la sentencia es la que correspondía. Hay una respuesta en relación a la figura de homicidio y se impuso una pena muy alta. Pero queda un sabor amargo e interrogantes por las deficiencias en la investigación, los resultados probablemente hubiesen sido otros si se hubiera investigado bien, tanto en este caso como en el de Soledad Olivera”, señaló el especialista.

¿Cuáles fueron esas irregularidades? De acuerdo con el querellante Peñaloza, “estas deficiencias se marcaron en el juicio. Por ejemplo, hubo un metatarso humano y el fiscal de instrucción lo descartó en su investigación. Cuando la causa se eleva, el fiscal del juicio (Alejandro Iturbide) planteó que hay un margen de duda profundísimo al respecto. También hubo restos de semen en la remera que había estado usando Johana que quedaron sin profundizar en la investigación. Además, el descarte por completo de la Justicia provincial sobre la hipótesis de trata no se realizó con la suficiente fuerza convictiva y solo se avanzó en la hipótesis del homicidio”.

“Silvia Minoli siempre sostenía: ‘si se investigaba bien en el caso de Soledad Olivera, Luque quedaba detenido y nunca hubiese ocurrido lo de Johana Chacón’”, recordó Peñaloza, a la vez que reafirmó que esa reflexión sigue vigente sin que el Ministerio Público haya realizado una autocrítica, aunque reconoció que Iturbide en el juicio marcó una diferencia de calidad respecto de la instrucción.

Foto de archivo: Seba Heras

Sobre dónde están Johana y Soledad, el abogado confirmó que no hay ningún elemento concreto ni pista surgida del expediente que permita orientar acerca del destino de ambos cuerpos. Hasta ahora, esta parte importante de la verdad depende de la voluntad de Luque, quien se negó a confesar los crímenes y sostuvo en los dos procesos judiciales su total inocencia.

Se inicia una nueva etapa. El Estado es responsable de las respuestas que faltan.

 

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“Hay que seguir buscando a Johana”