Grave denuncia de malos tratos y negligencias en el sistema público de salud mendocino. EL OTRO entrevistó a la mamá de Sol Orozco, quien relató su largo periplo por hospitales de Mendoza que terminó con una costosa cirugía en Buenos Aires.

Foto: Luciano Viard

Adriana Orozco luce aliviada pero con la guardia en alto. Durante 40 minutos, casi sin parar, ha relatado las idas y vueltas que médicos y médicas les hicieron recorrer a su hija en medio de una grave enfermedad.

Sol tiene cáncer de ovarios, lo confirmaron en junio del año pasado cuando uno de los oncólogos más prestigiosos y respetados de la provincia se los explicó. Según su mamá, “el doctor José Galeano nunca nos abandonó”.

¿Cuáles fueron los problemas que la llevaron a reunir casi 400 mil pesos para operar a su hija en el Instituto Fleming de Buenos Aires?

Cuando en junio nos recibe el doctor Galeano en el Hospital Lagomaggiore, junto a un grupo médico que también integraban la doctora Berra, Morcos y un par de médicos más, le hacen estudios en los que salen marcadores tumorales muy altos y deciden internarla para operarla.

Pasan dos o tres días y nos avisan las doctoras que no va a ser posible la operación, aunque sin darnos una explicación clara. A esto le sigue una serie de estudios y, ya sobre finales de julio, la vuelven a internar pero para hacerle una biopsia. Sol tenía un tumor seroso de bajo grado y deciden hacer tres sesiones de quimioterapia, una cada 21 días. La última fue el 10 de octubre.

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De los nuevos estudios surge que, desgraciadamente, la quimio no resultó, y los marcadores tumorales salieron más altos. Luego de esto voy a ver al doctor Galeano, quien opina que hay que operar. Me dice que va a hablar con el jefe de cirugía, el doctor Armando Tinto, para no perder el tiempo. Gracias a Galeano, en la mañana siguiente nos reunimos con él.

Tinto le dijo a Sol: “¿Me imagino que venís porque querés que te opere? ¿Qué querés, que te corte por la mitad y te deje la otra mitad en la mesa de luz? ¿O querés andar con una bolsa colgando en la que vas a hacer tus necesidades para molestar a todo el mundo con el olor?”

En ese momento estaba la doctora Berra con nosotras y tuvo que salir porque no soportó la brutalidad de Tinto. Mostró mucho desprecio este médico para conmigo y con mi hija de 25 años, en ese momento.

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Jazmín Soledad Roldán Orozco

Al otro día me llama el doctor Galeano y me dice que estaba en conocimiento de la situación, que me olvidara de lo que pasó y que él iba a hablar con el director del hospital para hacer los papeles a través del Ministerio de Salud. También me sugirió que quizá sería conveniente ir al Hospital Roffo de Buenos Aires.

Más allá de la predisposición de algunos profesionales como Galeano, el tiempo pasaba y no teníamos aún ninguna respuesta. Yo no sabía cómo se manejaba el sistema de salud en estos casos, por lo que decidí ganar tiempo y, como Sol trabajó en una empresa de transporte de pasajeros, conseguí los pasajes a Buenos Aires para el 22 de octubre.

Días antes, una conocida nos consigue una consulta con el doctor Adolfo Capó. Pospusimos el viaje. Capó nos atendió el lunes 23 de octubre en el Centro Oncológico de Integración Regional (COIR). Él también opina que hay que operar y nos recomienda al doctor Javier Pampillón.

Foto: Luciano Viard

Si bien Pampillón no trabajaba en el ente público nos dice que él la operaría a Sol gratis, porque ella no tiene obra social, pero que necesitaba una buena terapia intensiva. Se compromete a hablar con Capó para ver si se podía operar en el Hospital Central. Salimos muy contentas de ahí y, luego de varios días, le llamé a Capó a su celular pero él me contestó: “Yo ahora estoy de viaje, vemos cuando vuelva”.

Alrededor del 10 de noviembre seguíamos esperando y el vientre de Sol seguía hinchándose. Ahí empezaron las faltas de respeto en la oficina de Capó.

Sobre finales de noviembre me indican que hagamos una resonancia. En el Fuesmen me dan turno para mediados de enero. Por las mías logro que le hagan la resonancia el 3 de diciembre. Sol ya tenía una panza como si hubiese estado de seis meses de embarazo. Pampillón indica, con ese estudio, una vascularización para achicar el tumor.

Sobre mediados de diciembre yo ya estaba muy desesperada. Decido subir a Hemodinamia, en el Central, y me dice el responsable que no se podía hacer la vascularización. Incluso vi cómo el doctor Juan Carlos Alico le llamó a Capó para confirmarle que no tenía sentido el procedimiento indicado, porque no había venas en el tumor. Capó insistió y el 27 de diciembre le hicieron a Sol la vascularización que terminó siendo inútil.

Después de dos meses y de este estudio fallido, Capó me dice que nos va a derivar al Roffo. El 29 de diciembre lo llamo nuevamente y me pide que vea lo de la derivación con otra médica porque él ya se fue de viaje. El 2 de enero me atiende una médica que no sabía nada de la situación. Nos hizo la derivación en una receta de los remedios. Yo no sabía que eso no servía en ese momento.

El 5 de enero fuimos al Roffo en Buenos Aires. Muy amablemente me explicaron que se habían violado todos los protocolos médicos vigentes y que la receta que teníamos no era una derivación.

Foto: Gentileza.
Sol, con la camiseta que el plantel de Boca Juniors firmó para sortear

 

Adriana recuerda cada detalle del largo y tortuoso viaje que transitaron con su hija para llegar a una cirugía que le diera a Sol la oportunidad de encontrar salud para encarar su vida. Incluso, no se olvida esta madre luchadora cuando la actual ministra de Salud de Mendoza, Nélida Elisabeth Crescitelli, la regañó por haber buscado en Buenos Aires las soluciones que su provincia no le ofrecía. “La ministra nos recomendó un médico que había tenido un ACV una semana antes. Nos estaba mandando a ver a un doctor que no estaba bien de salud”.

Ante la falta de respuestas en Mendoza, una amiga de la familia contactó a Adriana con el doctor Eduardo Huertas en el Instituto Alexander Fleming, quien, luego de varias gestiones, operó exitosamente a Sol.

Por estos días, además de sortear una camiseta, que el plantel de Boca Juniors le autografió, para recaudar fondos, Adriana brega para que no le falten medicamentos a su hija.

La recaudación solidaria de dinero ha sido un éxito porque Sol ha recibido para su operación varios cientos de miles de pesos. Sin embargo hoy la lucha de Adriana y Sol continúa porque aún adeudan $55 mil a la institución que les salvó la vida.

Luego de casi diez meses de haber recibido un doloroso diagnóstico, y de sobrellevar una sucesión de maltratos, la solidaridad de cientos de mendocinos y mendocinas ayudó a que esta mujer pudiera operarse en un instituto privado de Buenos Aires. El sistema de salud de Mendoza demostró ser incapaz de cuidarla.

Las personas que deseen colaborar con Sol para que pueda terminar de pagar su operación pueden comunicarse al 2613678809 o a la página de facebook TODOS POR SOL ROLDÁN OROZCO.