El Senado provincial discutió en comisiones la reforma de la ley 7722. En la calle, la Asamblea por el Agua Pura se manifestó en contra del proyecto impulsado por el legislador de Unidad Ciudadana, Alejandro Abraham. Cornejo deja hacer, deja pasar. 

Fotos: Coco Yañez

Foto de archivo: Coco Yañez
Senador Alejandro Abraham (Unidad Ciudadana)

Días atrás el senador provincial de Unidad Ciudadana, Alejandro Abraham, presentó un proyecto para modificar la ley 7722 que restringe determinadas explotaciones mineras que utilizan productos altamente contaminantes.

Este jueves la iniciativa se debatió en comisiones, como paso previo a su tratamiento en en el recinto. El proyecto ya cuenta con el visto bueno del gobernador Alfredo Cornejo que habilitará la “escribanía” de su Cámara Alta.

 

Mientras transitaban las discusiones legislativa, afuera, en Plaza San Martín, unas cien personas pertenecientes a distintas organizaciones se concentraron para mostrar su desacuerdo con la modificatoria de la ley sancionada en 2007, que fuera bautizada popularmente como “la memoria del agua”.

En medio de la protesta, EL OTRO dialogó con algunos manifestantes.

 

Mariano, participante de una de las asambleas populares por el agua pura de la provincia, expuso su punto de vista respecto de la viabilidad del proyecto.

¿Cómo ven esta nueva propuesta para modificar la ley 7722?

Vemos este proyecto de modificación con mucha preocupación porque creemos que los legisladores están poniendo en riesgo el futuro de la provincia y de nuestros hijos e hijas.

Están hablando de la excusa de ampliar la matriz productiva cuando vemos que, al mismo tiempo, están matando a las pymes con impuestos y sin crédito, cerrando industrias. Lo que hay detrás, en realidad, no es el interés por brindar trabajo y soluciones de empleos, sino grandes intereses económicos de las multinacionales mineras.

Esto ya se ha visto con los derrames en cauces naturales de la provincia de San Juan. Más de seis derrames se han producido. No queremos eso para Mendoza.

El superintendente del Departamento General de Irrigación planteó por estos días que estamos viviendo una crisis hídrica histórica, que va más allá de la emergencia hídrica. En estas condiciones críticas se quiere reformar la 7722.

 

¿Qué entienden que hay que hacer al respecto?

Creemos que para tener una democracia participativa tenemos que salir a la calle a expresar que no queremos este proyecto de provincia, que está condicionado por intereses económicos que no nos representan.

¿Corren peligro las manifestaciones?

Desgraciadamente necesitaban aprobar el Código Contravencional para poder aprobar estas leyes que van en contra de la salud de la población, porque con eso en vigencia van a intentar que las personas no puedan hacer oír sus voces en la calle.

 

El ingeniero agrónomo Daniel Moreno, integrante de espacios que defienden el derecho hídrico, también fue consultado por este diario.

¿Por qué prepararon esta jornada en defensa del agua?

En Mendoza tenemos una ley de aguas que pone como prioridad el consumo humano, luego la agricultura, le sigue la industria y cuarta cómoda viene la minería. Entonces es clave defender el derecho del agua.

El pasivo ambiental que deja la minería es a perpetuidad. Llevamos doce mil años haciendo agricultura que sí ha sido sustentable.

Con la minería ya tenemos ejemplos, como el de San Juan, con emprendimientos que contaminan estando operativos y supuestamente controlados. Cuando esas empresas se retiren puede llegar a ser peor el impacto negativo que dejen en ríos y tierras.

 

¿No hay posibilidades de minería sustentable?

No con el modelo de explotación que tienen las multinacionales que concentran monopólicamente el capital y necesitan invertir lo mínimo que puedan. Además los recursos que se extraen no se regeneran, como sí puede suceder con una de nuestras principales actividades que es la agricultura.

En la agricultura la torta, aún con concentraciones, se reparte bastante. En la minería hay un puñado de empresas a nivel mundial.

La minería no le sirve a la provincia. No nos sirve como sociedad por su repercusión en lo ambiental, en la salud de la población, ni es una alternativa productiva porque impide otras que ya tenemos. No es lo mismo decir impulsemos el turismo, que incluso puede complementarse con otras actividades, que decir que impulsemos la minería que afectará al turismo y a la agricultura.

 

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