“El impuesto más perverso”, como lo calificaba el presidente Maurizio Macrì, está cerca de alcanzar el 60% de acumulado interanual. EL OTRO accedió al informe económico de LEBAC que formula mensualmente el consultor Dante Moreno. Alarmantes indicadores recesivos en Mendoza.

Imagen: Seba Heras

A casi un año de la dolorosa expresión vertida por el gobernador de la provincia: “Se puede convivir con una inflación un poco más alta”, el Gran Mendoza alcanza en febrero de 2019 el triste anualizado de 59,3%, con un 4% que no parece que vaya a bajar en marzo.

El habitual informe de “Lecturas económicas básicas de Argentina y el continente” (LEBAC), que elabora el especialista Dante Moreno, brinda informaciones que explican las duras imágenes que muestran mercados vacíos, interminables filas de mendocinas y mendocinos que buscan el trabajo que perdieron en los últimos años, y una recesión que parece no encontrar su piso.

Foto: Seba Heras

Números más o menos, la mayoría de las personas que suelen hacer sus compras -a diferencia de funcionarios y políticos que viven otras realidades- visualizan aumentos que, en alimentos, han cruzado la barrera del 5% de inflación mensual, según la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), organismo dependiente del gobierno de Alfredo Cornejo.

Y si el aumento de los alimentos es cruel para una provincia que cuenta con el mayor índice de desempleo de la región -5,9% en el Gran Mendoza-, el rubro “Vivienda y servicios básicos” que mide la DEIE es completamente preocupante: 8,2%.

Foto: Coco Yañez

En este contexto, más de un ciudadano o ciudadana se cuestionó aquel “dejen de culpar a otros por los problemas de la actividad”, que el mandatario mendocino le espetó a la industria vitivinícola en el desayuno vendimial de su órgano corporativo.

Sin embargo, los números de la industria pyme que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) brindó, respecto de su caída en el primer mes del año, despejaron responsabilidades: -8,8%.

Foto: Seba Heras

No hay un sector sin problemas graves. En febrero las industrias pequeñas y medianas, principal fuente de trabajo en la provincia y la nación, volvieron a caer el 6,1%.

Según Moreno, no solamente “bajó la cantidad de industrias con rentabilidad” (de 33,5% en diciembre 2018 a 30% en enero 2019), sino que “muchos empresarios continuaron liquidando stocks por debajo del precio de equilibrio para generar liquidez”.

Foto: Coco Yañez

Para colmo de males, quienes debieran pilotar la tormenta presupuestaron algunos parámetros muy alejados de lo que sucede. En septiembre de 2018, el PRO-radicalismo estimaban que el tipo de cambio se mantendría en 40,10 pesos argentinos, que la inflación interanual a diciembre de 2019 será del 23% y que la actividad económica presentará una retracción del 0,5% en todo el año.

En Mendoza, la totalidad de estos fallidos pronósticos fueron confirmados por la ministra de Hacienda, Paula Allasino, al tiempo que arriesgó que los números de la Provincia se ceñirían a lo estimado por el excolumnista de La Nazión y actual ministro de Economía, Nicolás Dujovne.

Foto: Cristian Martínez

Con un optimismo cada vez más limitado, por las siete subas consecutivas del dólar estadounidense, en un contexto en el que las tasas de interés oficiales buscan frenar la devaluación pasando cómodamente el 65%, se vienen nuevos aumentos en el precio de los combustibles que se trasladarán a los costos de los productos de la canasta básica.

El panorama se demuestra entonces desolador por los índices negativos reconocidos por el propio Estado, pero, por sobre todas las cosas, por la ausencia de reflejos que hagan que la industria y el mercado interno despierten, después de un año de recesión, con aumentos de precios exorbitantes, y un desempleo que a nivel nacional ronda lastimosamente los dos dígitos.

 

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