La “Municipálida” de Perras On The Beach le ha puesto música al sentimiento de desencanto de los jóvenes con la política mendocina, en sintonía con un panorama nacional, que lleva sus reclamos a las redes sociales y a las calles, tomando nuevamente distancia del gobierno y sus instituciones.

Por Lucas Germán Burgos

El punto cúlmine del último recital de Perras on the Beach en Mendoza, para el cierre del festival “Le Parc Indie”, fue cuando su líder, el carimástico y delirante Simón Poxyran, le dedicó un tema a “la municipalidad”. Yo estaba  frente al escenario, tratando de entender el fenómeno de la banda que despierta fervorosas adhesiones de sus congéneres acá en Mendoza y en Buenos Aires, con rotación en medios como la revista “Los Inrockuptibles”, el suplemento “NO” de  Página12, o las publicaciones yanquis de la “Billboard” o la “Noisey” que buscan abrirse también al mercado latino, rodeado en el concierto de chicos y chicas de un promedio de 20 años que coreaban de memoria las canciones de la banda.

Hacía un par de semanas había escuchado su primer disco, “Chupalapija”, un buen álbum debut de unos pibes que están dando que hablar en la escena nacional con un vértigo adolescente jamás visto antes en la provincia, todo un signo de los tiempos que corren. No reconocí esta canción, pero casi todos a mi alrededor sí, para cantarla con la banda. Googleando luego de regreso en casa, la encontré.

Foto: Cristian Martínez
Rodolfo Suárez, intendente de la Capital.

La “Municipálida” en cuestión es por supuesto la Ciudad de Mendoza. Y no, no es un hecho aislado. El pasado mes de Febrero quienes llevan adelante la Comunidad de Deportes Extremos en Mendoza – Skate, Longboard, Surf y Más, organizaron un concurso elocuentemente titulado “Ciudad Retrógada” para visibilizar la causa del prometido e incumplido skatepark por parte del Intendente capitalino Rodolfo Suárez. Esto tampoco es un hecho aislado: yo mismo recibí de parte de Suárez una Carta Documento con amenazas legales por mi ensayo publicado en el diario MDZ, a modo de epílogo por la autoritaria y poco transparente decisión de remover la ciclovía de la Av. Juan B. Justo, hito del ciclismo urbano mendocino.

Tanto nosotros, los miembros de la Asociación de Ciclistas Urbanos de Mendoza, como esta nueva comunidad que vincula los reconocidos como deportes extremos, representamos la avanzada de movilidad sustentable en nuestra provincia, promoviendo el uso de la bicicleta como medio de transporte (en nuestro caso), y el deporte los amigos del skate, longboard o rollers, que también son una opción de movilidad para muchos jóvenes que reclaman con su práctica su espacio en la ciudad y en las calles.

Foto: Seba Heras

A estos reclamos no respondidos por parte del municipio de Ciudad, podemos sumarle el de la música en vivo, uno de los primeras reacciones de malestar de la comunidad joven mendocina a la gestión de Suarez con la clausura de bares y pubs que brindaban shows en vivo por no cumplir con las exigencias establecidas por gobierno municipal. Por eso, la canción de Perras On The Beach le pone música a ese sentimiento: “Maldita municipálida, no me dejas estar, re loco en una fiesta.” Y más allá de los estándares técnicos que deben cumplirse a nivel sonido para que las ganas de trabajar y divertirse de empresarios, gestores y artistas no choquen con lo que yo llamo “el derecho al silencio” de los vecinos de estos lugares de ocio, algo que responde a un criterio técnico de zonificación y ordenamiento territorial, factores que el municipio exige en zonas como la Av. Arístides Villanueva, pero no da el ejemplo en otras como los eventos realizados en la explanada de la Nave Cultural o el Parque Central ubicados en el área más densamente poblada del departamento.

A esto debemos sumarle el factor de medidas de seguridad para la habilitación de estos lugares de diversión nocturna. Aunque es evidente que tampoco en este caso suscitado más que nada con la Arístides no hubo diálogo ni consenso con los diferentes actores intervinientes, en una medida que favorece claramente a los empresarios de mayor poder adquisitivo en tiempos en que nuevamente se debate en la Argentina (y en buena parte del mundo también), las medidas políticas y económicas asociadas al neoliberalismo, en un escenario de precariedad laboral que afecta especialmente a los jóvenes.

Foto: Seba Heras

Este panorama en la capital mendocina no hace más que profundizar el elocuente distanciamiento de los jóvenes con las instituciones de gobierno, huele a espíritu adolescente de desencanto, y lo más lamentable del asunto es que tampoco se ve algo diferente a nivel provincial: ni el gobierno de Suárez ni el de Cornejo son ejemplos de adhesión joven. Ambos gobiernos adhieren a un macrismo que, hay que decirlo, tampoco convoca a los jóvenes de la Argentina.

Precisamente, una de las cosas más inteligentes que hizo el kirchnerismo fue involucrar a los jóvenes en la política como mi generación no lo había vivido antes. Si los que nos precedieron vivieron con intensidad los setenta, la corriente de los nostálgicos Néstor y Cristina le dieron más que un revival. Y esta es la razón primera del ensayo de José Natanson “¿Por qué los jóvenes están volviendo a la política?”, con el análisis de La Cámpora, que supo ser el bastión del kirchnerismo. Y no solo a nivel nacional, también en el gobierno de Paco Pérez supieron darle protagonismo a los jóvenes, como el caso de la conducción del Espacio Cultural Julio Le Parc con el kirchnerista Maximiliano Uceda, institución que tuvo a su cargo una gestión cultural de avanzada que se recuerda y se extraña, tanto por su variedad como calidad de propuestas, más allá de algunas desprolijidades, labor que supo ser el fuerte del Ministerio de Cultura pasado.

Foto: Seba Heras

Y si bien actualmente en el gobierno provincial se ve la participación de los jóvenes salidos de la “Franja Morada”; el semillero radical universitario y nacional de fuerte presencia en la UNCuyo, lo cierto es que no se aprecia una influencia de estos en la política de Mendoza, son simples jóvenes laburantes acompañando un proyecto político.

Hay una señal de alarma latente en una juventud que en lugar de aportar las ideas nuevas y renovadoras, se ordena con una militancia de selfies en las filas de una política mendocina conservadora, por más eslóganes de innovación importados del gobierno nacional vacíos de contenido que no se traducen demasiado en una mejora de la calidad de vida de los mendocinos. De ahí el vacío de referentes políticos jóvenes locales, siendo Alejandro Fernández, más conocido como “Dragón Rapstar”, con años de activismo cultural y social en La Cooperativa del Hip Hop, de militancia también en el socialismo mendocino y hoy en el área de Coordinación de Juventudes del municipio de Guaymallén, la excepción de estas tierras áridas también en liderazgo y motivación capaz de contagiar a la muchachada las ganas de participar y comprometerse políticamente.

Foto: Coco Yañez

Hoy la política joven pasa más que nunca por escenarios que están lejos de las instituciones de gobierno. Pensemos en la adhesión joven que tiene actualmente el feminismo. Otras causas como la legalización de la marihuana convocan en el espacio público a gran cantidad de jóvenes. Reclamos salariales como los de los docentes también despiertan buena adhesión en las jóvenes generaciones. Todas estas causas promueven cambios con participaciones genuinas juveniles que están buscando cambiar realidades, no meramente obtener un puesto político bancando los trapos unos años a ver qué pasa como es inevitable asociar a buena -por no decir la mayor- parte de la militancia partidaria actual.

Lo escuchaba aquella noche en el Le Parc cantar a Simón Poxyran con su desparpajo junto a una bocha de pibes y pibas coreando “Municipálida” y trataba de calcular cuántos jóvenes estaban ahí en el festival, casi todos en su mayoría de edad, capaces de votar en la próxima elección, y más allá de la joda de turno como en este caso, apáticos y desencantados ante gobiernos que ni los integran ni dan respuesta a sus principales demandas. ¿Qué hay más allá de ese “aquí estamos, entreténgannos” que cantaba Cobain a los gritos?

Mas que una brecha… Un abismo generacional que nos divide como sociedad.

 


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