Mendoza -

Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución de la identidad de la hija de la mendocina María del Carmen Moyano y el sanjuanino Carlos Simón Poblete Brizuela, detenidos desaparecidos en la última dictadura. Nacida en cautiverio en la ESMA, la nueva nieta se suma a Celina Manrique Terrera y Claudia Domínguez Castro, entre los casos esclarecidos de Mendoza.

Fotos: Gentileza de Memoria e Identidad Grupo “Pichona” Moyano

Foto: Gaspar Galazzi

“La nieta 127 es hija de María del Carmen Moyano y Carlos Poblete, ambos desaparecidos”, resumió la presidenta de Abuelas, Estela Carlotto.

El anuncio realizado en la sede de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo contó con la presencia de sus tías, Adriana Moyano y Elsa Poblete. Esta última, tomó la palabra. Dijo que “están muy emocionadas y con esperanza” y contó que la nueva nieta tiene 2 tíos y siete tías, y un montón de primas que están en San Juan”.

“A nuestra sobrina le decimos que la esperamos hace 40 años. La amamos intensamente”, aseveró Elsa.

Lamentablemente, tanto los abuelos maternos como paternos se encuentran fallecidos.

María del Carmen “Pichona” Moyano

Nació en Godoy Cruz el 9 de mayo de 1954.  En su familia la llamaban la “Gorda” o “Pichona”, por ser la más chica de tres hermanas. Este último apodo fue el adoptado por quienes la conocieron en su época de militancia. Hizo la escuela primaria en la escuela Arístides Villanueva y la secundaria, en la Escuela Normal. También comenzó la carrera de Farmacia y Bioquímica en la Universidad “Juan Agustín Maza”, donde inició su militancia en el Centro de Estudiantes.

Las primeras acciones políticas de María del Carmen tuvieron eje en lo que fuera la Colonia 20 de junio. También pasó por la guardería del Campo Pappa de Godoy Cruz y acompañó el trabajo social de sacerdote Macuca Llorens en el barrio San Martín de la capital mendocina, donde integró el PROFAR (Proyecto de Farmacia Popular), que distribuía medicamentos entre la gente del barrio con dificultades económicas.

Participó en la formación de la agrupación 17 de noviembre de la Juventud Peronista. Ya enrolada en la organización Montoneros, y tras participar de uno de los actos que recordaban el Mendozazo, su casa fue allanada el 4 de abril de 1975.

Desde ese día debió pasar a la clandestinidad y junto a otros militantes de la organización, fue trasladada a San Juan, donde conoció a su futuro compañero de vida.

Carlos Simón Poblete Brizuela

Poblete nació en Desamparados, San Juan, el 2 de noviembre de 1944. Sus inicios en la actividad política se dieron en el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, donde estudiaba. Luego pasó por la Juventud Peronista y con el tiempo se convirtió en uno de los responsables de Montoneros en San Juan.

Al poco tiempo de conocerse, Carlos y Pichona decidieron convivir.  Carlos era un alto jefe montonero y era intensamente buscado en todo Cuyo. Vivieron en una “casa operativa” de la organización situada en Rawson, sobre la calle Sabatini, al 170. En ese lugar, además de otros mendocinos se alojó Marie Anne Erize, la conocida modelo e integrante de Montoneros que desapareció en octubre de 1976.

El intento por sobrevivir

La persecución que sufrían en San Juan motivó que Carlos y Pichona buscaran alternativas para seguir con vida. Con ese plan, fueron vistos en Mendoza en febrero o marzo de 1977. Su idea era llegar a Buenos Aires y salir del país. En ese paso por nuestra provincia, visitaron a la familia de Pichona, quien cursaba un avanzado embarazo.

Aunque no existe la certeza, se cree que los padres de la nieta 127 fueron secuestrados a principios de abril de 1977. Tampoco hay precisiones acerca del lugar. Hay versiones que indican que fueron capturados en Mendoza y otras que la detención se produjo en Córdoba, camino a Buenos Aires.

También consta que “Pichona” y Carlos fueron trasladados al centro clandestino “La Perla”, en las afueras de la capital cordobesa. Esta situación pudo corroborarse a partir de los distintos testimonios brindados durante el debate del juicio conocido como “Plan sistemático de sustracción de menores” que finalizó en 2012.

Graciela Geuna –cautiva en La Perla desde junio de 1976- recordó que en una oportunidad logró ver una ambulancia en la que se encontraba recostada la joven María del Carmen, con un notorio embarazo. La testigo asegura que Pichona fue trasladada aproximadamente una semana después de haber llegado a La Perla y, en ese momento, un militar de apellido González –a quien apodaban “Monseñor” o “Juan XXIII”- les dijo que no se preocuparan por la joven embarazada, que iba a estar bien.

Pichona (parada a la derecha) junto a su familia en Necochea.

Teresa Meschiatti, también sobreviviente de La Perla, declaró haber conocido el caso de una de las “panzonas” (así llamaban a las embarazadas entre las y los detenidos) a quien apodaban “Pichona”. La testigo aseguró que en aquel momento se enteró de que Moyano y Poblete venían de Mendoza y la mujer cursaba un embarazo prácticamente a término. Meschiatti mencionó que a la pareja la ubicaron entre los biombos, lugar en el que alojaban a detenidos que no podían ver o ser vistos porque los trasladarían a otros lugares o se encontraban agonizando.

De Carlos Poblete no se supo nada más.

Parir en la ESMA

Foto: scholem.edu.ar

Pichona, en cambio, fue trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada, el mayor centro clandestino de detención del país, donde funcionaba una rudimentaria sala de partos a la que denominaban perversamente “la pequeña Sardá”. A principios de junio Pichona dio a luz a una niña.

Uno de los testimonios clave que acreditan el parto fue aportado por Sara Solarz de Osatinsky, quien fue secuestrada el 14 de mayo de 1977. Fue llevada a la ESMA, en donde la tiraron sobre una colchoneta, en un lugar al que denominaban “capucha”, en el tercer piso. Sara recordó que en ese lugar pudo levantar su venda y ver a tres jóvenes embarazadas. Luego sabría que se trataba de María del Carmen Moyano, Hilda Pérez de Donda y Ana Rubel.

Solarz de Osatinsky aseguró durante el juicio por sustracción que “Pichona” solicitó que estuviera presente durante el parto porque “no quería gritar al lado de los asesinos”. Según la testigo, la mendocina dio a luz a su hija en el mes de junio en la enfermería que funcionaba en el Casino de oficiales de la ESMA y fue atendida por el médico Jorge Luis Magnacco. Tras el parto, la madre y su hija fueron trasladadas a la sala de embarazadas, donde permanecieron juntas entre ocho y diez días.

En el corto período de cautiverio conjunto, Pichona y Ana Rubel establecieron un vínculo de amistad. Luego del parto de Ana, solicitaron estar juntas. A ambas les informaron que serían trasladadas a Córdoba. Fueron separadas de sus hijos, quienes luego fueron retirados de la ESMA por Carlos Gailán, alias “Pedro Bolita”, jefe de los guardias que junto a Héctor Febres era responsable de custodiar a las y los detenidos así como de retirar a los bebés nacidos en ese centro clandestino.

Desde el momento en que fueron separadas de sus hijos, Pichona y Ana permanecen desaparecidas.

Jorge Castro Rubel, el hijo de Ana y Hugo Castro, conoció su verdadera historia a fines del 2014.

Hoy, a cuarenta años de su nacimiento, fue el turno para la hija de María del Carmen Moyano y Carlos Poblete.

 


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