Mendoza -

Vecinos de la localidad lasherina piden que la disco Cariló no vuelva a abrir sus puertas. El local fue clausurado en marzo por ruidos molestos.

Fotos: Cristian Martínez

Los insistentes reclamos de las familias del distrito El Challao lograron que en marzo de este año, la única discoteca de la zona, fuera clausurada por el municipio. Sin embargo, en los últimos días los movimientos que se han observado en el local anticipan una reapertura. Según los vecinos, desde hace 14 años la empresa altera la reposada vida de esta comunidad.

Las condiciones para reabrir están dadas porque la suspensión fue “provisoria”, es decir que no hay impedimiento legal para que Cariló vuelva a funcionar. Los vecinos arriesgan a que la clausura de marzo fue simbólica ya que el boliche funciona tradicionalmente en temporada de verano.

La comuna de Las Heras ordenó el cierre el 18 de marzo, amparándose en una ordenanza que establece que la actividad en locales bailables debe hacerse en recintos cerrados, y este lo hacía al aire libre. No obstante, la clausura definitiva es una decisión que deberá tomar el Tribunal de Faltas.

Los reclamos de la comunidad han sido encausados por la Asociación Vecinal Villa El Challao que desde su formación, en el año 2003, viene trabajado de forma persistente para que la zona conserve su carácter residencial y se respeten sus cualidades naturales.

EL OTRO dialogó con Silvia Brengio, médica veterinaria que hace 37 vive en la zona y es parte de la asociación. “Estamos pidiendo que los dueños del local presenten una declaración de impacto ambiental y una audiencia pública. Los vecinos no queremos que funcione ningún boliche en la zona. Hemos luchado durante muchos años para que estos locales bailables se vayan de la zona. El único que queda es Cariló”.

“Contrariamente a lo que sucedió con los otros gobiernos, este nos ha escuchado, luego de ocho años logramos que no haya ningún boliche”, relata la mujer, quien en dos ocasiones ocupó la presidencia de la asociación que hoy nuclea a 60 familias.

“El problema son los daños colaterales, ruidos, bocinazos, los destrozos en los colectivos, los accidentes”, explica la mujer y agrega que le han propuesto a la comuna “que se haga una zona de boliches, donde no ocasione problemas a los vecinos”.

“La ordenanza 136 de Las Heras, aprobada en el 2015, dice que no pueden funcionar establecimientos que superen el ruido ambiental de la zona. Las mediciones realizadas en los últimos años dieron como resultado un nivel de 8 decibles en horas del día y hasta 70 en las noches, horario en que funcionaba el boliche. Nosotros no nos oponemos a que la gente se divierta, pero no pueden joder a toda la gente de la zona”, reclamó la residente del distrito El Challao, zona donde viven más de 600 familias, la mitad de ellas en forma permanente.

EL OTRO constató en el lugar que hay desplazamientos de mobiliario propios de un boliche, como barras y heladeras. Este medio quiso escuchar la opinión del propietario de Cariló, pero no hubo respuestas a nuestras consultas.