Los salarios perdieron nuevamente por paliza frente a los precios y el tarifazo. Con una de las tasas más altas del país, Mendoza ya acumula en cuatro meses 12,4% de inflación. Si solo el dólar, los servicios públicos y los precios se “sinceran”, ¿los sueldos siguen siendo una mentira?

De ganancias a pérdidas

Foto: Fabián Sepúlveda

Hace tres años, una de las principales preocupaciones de las organizaciones sindicales más importantes del país era el cobro confiscatorio del impuesto a las ganancias. Hoy, los gremios afrontan despidos de trabajadores, flexibilización laboral y pérdida abrupta del poder adquisitivo.

La situación en Mendoza es especialmente crítica. De acuerdo con datos oficiales, la capacidad de compra de las y los trabajadores mendocinos se reduce mes a mes, por la conjugación de subas sostenidas en el índice de precios al consumidor (IPC) contra paritarias ajustadas sobre una base inflacionaria que solo existe en la ficción del relato gubernamental.

Foto: Prensa Gob. Mza.

A fines del año pasado, el gobierno de Alfredo Cornejo envió un proyecto de presupuesto 2018 a la Legislatura que contempló un crecimiento económico del 3,5%, el dólar a $19 promedio y una tasa de inflación de 15,7%. A partir de esos números, el Ejecutivo proyectó una oferta salarial “negociable” que rondaría el 14% anual, en cómodas cuotas.

Tras el paso sin obstáculos del proyecto presupuestario por la escribanía legislativa y el disciplinamiento del grueso de los sindicatos locales, Cornejo impuso, dígitos más dígitos menos, su plan de ajuste sobre los sueldos.

A sincero le llegó diciembre

Captura de pantalla.
Diario Clarín, 16 de mayo de 2018.

Lejos quedaron aquellas predicciones de fin de 2017 y llegó el momento del enésimo “sinceramiento”. La Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) comunicó esta semana que el IPC de abril en el Gran Mendoza fue de 3,3%, acumulándose, en consecuencia, 12,4% de inflación en el primer cuatrimestre.

La sentencia en las tasas del “indec” mendocino, cuando todavía no se puede estimar el alcance real de la onda expansiva de la megadevaluación de los últimos días, revela que el crecimiento anual de la inflación duplicará, en el cálculo de los más optimistas, la previsión presupuestaria de Cornejo.

Captura de pantalla

Sin embargo, el “sinceramiento” que actúa tan rápido -via tarifazos y precios libres- no llega con igual fluidez a la realidad del bolsillo de las y los mendocinos. Aún no ha gatillado ninguna cláusula sobre los sueldos y hay sectores, como la educación, donde la caída de la capacidad de compra es dramática.

Tras el rechazo de la oferta salarial del gobierno por parte del SUTE, los haberes de los trabajadores de la educación para todo 2018 fueron fijados, por tercer año consecutivo, mediante un decreto del gobernador. Cornejo definió unilateralmente un incremento de 15,7% en tres cuotas no acumulativas: 5% de enero a mayo, 5,2% de junio a octubre y 5,5% de noviembre en adelante.

Cuando la mentira es la verdad

Foto: Cristian Martínez

Se cuente como se quiera, lo concreto es que, cuando faltan 222 días para Navidad, la inflación proyectada para diciembre está a la vuelta de la esquina, y el gobernador, quien acordó con Macri el “aplanamiento” del tarifazo en cuotas con interés, también logró apisonar el salario docente mendocino sin cláusula gatillo, ni reapertura paritaria en el horizonte próximo.

“He dicho sin hipocresía, como sucedía en el pasado, que los salarios docentes no son buenos y que apuntamos a mejorarlos. Es una obsesión que tengo desde el primer día y creo que lo lograremos genuinamente en la medida en que sigamos ordenando el sistema y no se malgasten los fondos”, dijo Alfredo Cornejo es su discurso del 1° de mayo, previo a anunciar un “estímulo” de $10.500 para los docentes que quieran capacitarse.

Foto: Coco Yañez

Si busca dejar atrás las mentiras del pasado, resulta complicado pensar cómo hará el líder radical para avanzar con su “obsesión” por mejorar los sueldos de las maestras. Por ahora, en medio del clima de nuevas relaciones carnales con el FMI, la única promesa que repite es bajar el “gasto público”, cuyo componente principal son justamente los salarios.

 


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